ver más

Rosquillas fritas doradas y tiernas: receta tradicional casera

Doradas, esponjosas y con sabor a tradición: esta receta de rosquillas fritas caseras es perfecta para una merienda dulce y auténtica.


Esta receta de rosquillas fritas es un clásico de la repostería tradicional española. Las rosquillas destacan por su textura esponjosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera, con un sabor suave y delicioso. Podrás preparar en casa un dulce típico ideal para acompañar el café o la merienda.

Las rosquillas fritas son un dulce típico en muchas fiestas tradicionales españolas.

Rinde: 20 porciones

Ingredientes

  • 300 gramos de harina de trigo.

  • 120 gramos de azúcar.

  • 2 huevos.

  • 80 mililitros de leche.

  • 50 mililitros de aceite de oliva suave.

  • 10 gramos de polvo de hornear.

  • 5 gramos de ralladura de limón.

  • 2 gramos de sal.

  • 500 mililitros de aceite para freír.

  • 80 gramos de azúcar extra para rebozar.

Paso a paso para crear unas rosquillas fritas caseras deliciosas

1- Colocar los huevos y el azúcar en un bol y mezclar hasta obtener una preparación cremosa.

2- Añadir la leche, el aceite de oliva y la ralladura de limón y mezclar bien.

3- Incorporar la harina de trigo, el polvo de hornear y la sal poco a poco.

4- Mezclar hasta formar una masa suave que no se pegue a las manos.

5- Tomar pequeñas porciones de masa y formar cilindros.

6- Unir los extremos para dar forma a las rosquillas.

7- Calentar el aceite en una sartén profunda a fuego medio.

8- Freír las rosquillas en tandas hasta que estén doradas por ambos lados.

9- Retirar y colocar sobre papel absorbente.

10- Rebozar las rosquillas fritas en azúcar mientras aún están calientes.

Este dulce se ha mantenido popular durante siglos en la repostería casera.

De la cocina a la mesa

Las rosquillas fritas forman parte de la tradición repostera de muchas regiones de España. Esta receta se transmite de generación en generación y suele prepararse en celebraciones y fiestas populares. Su sabor sencillo y su textura esponjosa las convierten en un dulce muy querido. Lo ideal es consumirlas recién hechas, cuando están más tiernas y aromáticas. También pueden conservarse en un recipiente hermético durante un par de días. Acompañadas de un buen café o un chocolate caliente. ¡Nunca pasan de moda!