ver más

Receta fácil de scones de queso: ¡deliciosos y esponjosos!

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unos deliciosos scones de queso con nuestra receta favorita e imbatible.

Los scones de queso son una deliciosa variante salada del clásico bollo británico, que se originó en Escocia y ha sido popular en todo el Reino Unido desde el siglo XVI. Tradicionalmente asociados con la hora del , los scones se disfrutan hoy en día en diversas ocasiones, desde desayunos hasta meriendas.

Los scones se originaron en Escocia y la palabra "scone" proviene del gaélico "sgonn", que significa una masa sin levadura o bollo. Fuente: Shutterstock

La versión con queso es especialmente apreciada por su textura ligera y esponjosa, combinada con el sabor robusto y satisfactorio del queso cheddar. Este tipo de scone es perfecto para aquellos que prefieren los sabores salados sobre los dulces, ofreciendo una experiencia culinaria que puede ser tanto reconfortante como sofisticada.

La clave para hacer scones de queso perfectos radica en utilizar ingredientes de alta calidad y seguir algunos pasos cruciales en la preparación. La mantequilla fría es fundamental para conseguir una textura hojaldrada, mientras que el queso cheddar maduro aporta una profundidad de sabor irresistible. Añadir un poco de mostaza en polvo y pimienta negra puede realzar aún más el perfil de sabor, haciendo que cada bocado sea una explosión de gusto.

Estos scones no solo son deliciosos por sí solos, sino que también son extremadamente versátiles. Pueden servirse con mantequilla adicional, acompañar una sopa caliente o incluso convertirse en el protagonista de un brunch especial. ¡Vamos a la receta!

Tradicionalmente, los scones se cortan en forma redonda o triangular. Sin embargo, la versión cuadrada es popular para maximizar la masa sin desperdicio. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

250 g de harina de trigo, 2 cucharaditas de polvo de hornear, 1/2 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de mostaza en polvo (opcional), 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida, 55 g de mantequilla fría cortada en cubos, 125 g de queso cheddar maduro rallado, 150 ml de leche, 1 huevo grande (para el glaseado, opcional), un poco de harina extra para espolvorear.

 

Procedimiento

  1. Precalienta el horno a 220°C (425°F) o 200°C si es con ventilador.
  2. Forra una bandeja de horno con papel de hornear o engrásala ligeramente con mantequilla.
  3. En un bol grande, tamiza la harina, el polvo de hornear, la sal, la mostaza en polvo (si la usas) y la pimienta negra. Esto asegurará que los ingredientes estén bien combinados y que no haya grumos en la mezcla.
  4. Añade los cubos de mantequilla fría a la mezcla de harina.
  5. Con las yemas de los dedos, frota la mantequilla en la harina hasta que la mezcla se asemeje a migas finas. Trata de trabajar rápidamente para que la mantequilla no se derrita con el calor de tus manos.
  6. Incorpora el queso rallado en la mezcla de harina y mantequilla. Mezcla bien para que el queso esté distribuido de manera uniforme.
  7. Haz un hueco en el centro de la mezcla seca y vierte la leche en el hueco y, usando un cuchillo de hoja redonda o una espátula, mezcla suavemente hasta que la masa comience a unirse. La masa debe ser suave pero no pegajosa. Si está demasiado seca, añade un poco más de leche, una cucharada a la vez.
  8. Espolvorea ligeramente una superficie de trabajo con harina y vuelca la masa sobre la superficie y amásala suavemente un par de veces para que se una completamente. Con las manos o con un rodillo, estira la masa hasta que tenga un grosor de aproximadamente 2 cm.
  9. Usa un cortador de galletas redondo (de unos 5 cm de diámetro) para cortar los scones. Presiona firmemente hacia abajo sin girar el cortador para que los scones suban uniformemente y coloca los scones cortados en la bandeja de horno preparada.

Glaseado (opcional):

  1. Si deseas que los scones tengan un acabado brillante, bate el huevo y pincela ligeramente la parte superior de cada scone con el huevo batido. Esto también ayudará a que adquieran un bonito color dorado.
  2. Hornea en el horno precalentado durante 12-15 minutos, o hasta que los scones hayan subido y estén dorados por encima. Para verificar si están listos, golpéalos ligeramente en la parte inferior; deben sonar huecos.
El secreto para lograr la textura esponjosa de los scones radica en usar mantequilla fría y trabajar la masa lo menos posible. Esto ayuda a crear las capas características y evita que los scones queden densos. Fuente: Shutterstock

Una vez horneados, retira los scones del horno y déjalos enfriar en una rejilla durante unos minutos. Sirve los scones tibios para saborear mejor sabor y textura. Los scones de queso son perfectos para servir con mantequilla adicional o con un poco de chutney de tomate. Son una excelente opción para el desayuno, el brunch o como acompañamiento de una sopa o ensalada. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.