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Receta fácil de rosquillas de anís: disfruta de un clásico dulce

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unas deliciosas rosquillas de anís con nuestra receta favorita e imbatible.

Las rosquillas de anís son un delicioso y tradicional dulce que ha pasado de generación en generación en muchas culturas. Con un origen que se remonta a siglos atrás, estas rosquillas son una auténtica delicia que combina la simplicidad de sus ingredientes con el exquisito sabor del anís. Ideales para acompañar un buen café o , son perfectas tanto para el desayuno como para la merienda.

Las rosquillas de anís tienen sus raíces en la gastronomía española y han sido un dulce popular durante siglos, especialmente en festividades y celebraciones. Fuente: Shutterstock

El anís, con su sabor distintivo y ligeramente dulce, le otorga a estas rosquillas un aroma y gusto inconfundibles que las hace muy especiales. La preparación de las rosquillas de anís es un proceso artesanal que, aunque sencillo, requiere de un poco de paciencia y amor para obtener los mejores resultados. La masa, elaborada con harina de trigo, huevos, azúcar y, por supuesto, anís, se fríe hasta alcanzar un dorado perfecto, para luego ser glaseadas con azúcar glass, añadiendo un toque final de dulzura.

El encanto de estas rosquillas radica no solo en su sabor, sino también en la experiencia de prepararlas en casa, reviviendo tradiciones y compartiendo momentos con seres queridos. Su textura crujiente por fuera y suave por dentro, junto con el aroma a anís, hace de cada bocado un verdadero placer. ¡Vamos a la receta!

Dependiendo de la región, pueden conocerse como rosquillas de anís, roscos de anís, o rosquillas fritas, con variaciones en su preparación y sabor. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa: 500 gramos de harina de trigo, 100 gramos de azúcar, 2 huevos grandes, 100 ml de leche, 100 ml de aceite de oliva suave, 1 sobre de levadura en polvo (aproximadamente 16 gramos), 2 cucharadas de anís en grano, 1 copita de anís dulce (licor), ralladura de 1 limón, una pizca de sal.

Para freír: aceite de girasol (cantidad suficiente para freír).

Para el glaseado: 100 gramos de azúcar glas, 2 cucharadas de agua (puedes añadir más si es necesario).

 

Procedimiento

  1. En un pequeño cazo, calienta la leche junto con el anís en grano a fuego medio. Deja que la mezcla llegue a un ligero hervor y luego retírala del fuego. Deja que se enfríe y cuela los granos de anís.
  2. En un bol grande, tamiza la harina y la levadura en polvo. Añade la pizca de sal y el azúcar, mezclando bien todos los ingredientes secos.
  3. En otro bol, bate los huevos y añade el aceite de oliva suave, el licor de anís, la ralladura de limón y la leche infusionada con anís ya fría.
  4. Haz un hueco en el centro de los ingredientes secos y vierte la mezcla de ingredientes húmedos. Mezcla todo con una espátula o con las manos hasta obtener una masa homogénea. Si la masa está demasiado pegajosa, añade un poco más de harina, pero con cuidado de no pasarte.
  5. Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar la masa durante al menos 30 minutos. Este tiempo de reposo permitirá que la harina absorba bien todos los líquidos y hará que la masa sea más fácil de manejar.
  6. Después del tiempo de reposo, enharina ligeramente una superficie de trabajo. Toma pequeñas porciones de masa (aproximadamente del tamaño de una nuez grande) y forma bolitas. Con el dedo, haz un agujero en el centro de cada bolita y estira suavemente para darle forma de rosquilla. Asegúrate de que el agujero sea lo suficientemente grande, ya que la masa se expandirá durante la fritura.
  7. En una sartén profunda o una freidora, calienta el aceite de girasol a 170-180°C. Si no tienes un termómetro de cocina, puedes comprobar la temperatura echando un pequeño trozo de masa al aceite. Si burbujea y se dora en unos segundos, el aceite está listo.
  8. Fríe las rosquillas en pequeñas tandas, para no enfriar el aceite. Cocínalas hasta que estén doradas por ambos lados, unos 2-3 minutos por cada lado. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Prepara el glaseado

  1. En un bol pequeño, mezcla el azúcar glass con las cucharadas de agua. Remueve hasta obtener una mezcla suave y sin grumos. Si prefieres un glaseado más líquido, añade un poco más de agua, gota a gota.
  2. Una vez que las rosquillas estén frías, sumerge la parte superior de cada rosquilla en el glaseado y déjalas secar sobre una rejilla.
El anís, además de aportar un sabor distintivo, tiene propiedades digestivas y ha sido utilizado tradicionalmente para aliviar problemas estomacales y mejorar la digestión. Fuente: Shutterstock

 

Sirve las rosquillas de anís acompañadas de una buena taza de café o . Estas rosquillas son perfectas para desayunos y meriendas, ofreciendo un sabor único gracias al toque del anís y el licor. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.