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Receta fácil de mermelada de manzana: dulce y casera

Aprende paso a paso y fácilomente a preparar una deliciosa mermelada de manzana con nuestra receta favorita e imbatible.

La mermelada de manzana es una deliciosa y versátil conserva que evoca la calidez del hogar y los sabores de la cosecha. Este dulce y aromático manjar es perfecto para untar sobre tostadas, complementar yogures o incluso como ingrediente en postres y salsas. Elaborada a partir de manzanas frescas, esta mermelada captura la esencia de la fruta en cada cucharada, ofreciendo un equilibrio perfecto entre dulzura y acidez.

La mermelada de manzana tiene raíces que se remontan a la antigua Grecia y Roma, donde se preparaban conservas de frutas para preservar los sabores de la temporada. Fuente: Shutterstock

La mermelada de manzana no solo es fácil de preparar, sino que también permite personalizar su sabor según las preferencias de cada uno. Puedes optar por manzanas más dulces, como las Golden Delicious, o una mezcla de variedades para conseguir un perfil de sabor más complejo. Además, la incorporación de ingredientes como canela o limón puede realzar su sabor y aportar un toque especial.

Con su textura suave y su vibrante color, la mermelada de manzana es un verdadero placer para los sentidos. Ideal para disfrutar en el desayuno, como merienda o incluso como un regalo casero, podrás aprovechar al máximo la temporada de manzanas, transformando esta fruta en un tesoro que podrás disfrutar todo el año. ¡Vamos a la receta!

Las manzanas son naturalmente ricas en pectina, un compuesto que ayuda a espesar las mermeladas. Esto significa que se puede hacer una mermelada de manzana sin necesidad de agregar pectina adicional, aunque algunos prefieren hacerlo para una textura más firme. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

1.5 kg de manzanas (idealmente manzanas de tipo Granny Smith o Golden Delicious, ya que tienen un buen balance entre acidez y dulzor, lo que ayudará a equilibrar el sabor de la mermelada), 800 g de azúcar (preferentemente azúcar blanco refinado para obtener una textura suave y uniforme), 250 ml de agua, jugo de 1 limón (el ácido del limón actúa como conservante natural y también ayuda a potenciar el sabor de la fruta), 1 ramita de canela (opcional) , pectina (opcional).

 

Procedimiento

  1. Comienza lavando bien las manzanas. Después, pela las manzanas y córtalas en cuartos. Retira el corazón y las semillas de cada manzana. Una vez limpias, corta los cuartos en trozos pequeños o en láminas finas. El tamaño de los trozos dependerá de la textura que desees para tu mermelada. Si prefieres una mermelada más suave y homogénea, corta las manzanas en trozos pequeños. Si te gusta encontrar trozos de fruta en la mermelada, déjalas en trozos más grandes.
  2. Coloca las manzanas troceadas en una olla grande junto con los 250 ml de agua. Si estás usando canela, agrega la ramita en este momento para que infunda su sabor durante la cocción. Cocina las manzanas a fuego medio-bajo durante unos 15-20 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se peguen o se quemen. Las manzanas comenzarán a ablandarse y a liberar su jugo. Si ves que se están secando demasiado rápido, puedes añadir un poco más de agua, pero recuerda no excederte, ya que no quieres diluir demasiado la mermelada.
  3. Una vez que las manzanas estén completamente blandas y casi deshaciéndose, añade el azúcar y el jugo de limón a la olla. Remueve bien para asegurarte de que el azúcar se disuelva por completo y no se pegue al fondo. El jugo de limón no solo actúa como conservante, sino que también ayudará a equilibrar la dulzura del azúcar y potenciará el sabor natural de la manzana.
  4. Deja que la mezcla se cocine a fuego lento durante otros 30-40 minutos. Remueve ocasionalmente para evitar que la mermelada se queme en el fondo. A medida que la mezcla hierva, verás cómo la fruta se descompone más y el líquido comienza a espesar. Si prefieres una mermelada más suave, puedes usar una batidora de mano para triturar la mezcla hasta obtener la textura deseada.
  5. Para comprobar si la mermelada está lista, utiliza el método del "plato frío". Coloca un plato en el congelador durante unos minutos. Cuando creas que la mermelada está lista, coloca una pequeña cucharada en el plato frío y deja reposar unos segundos. Si al inclinar el plato la mermelada se desliza lentamente o mantiene su forma, significa que ha alcanzado la consistencia adecuada. Si aún está líquida, sigue cocinando la mezcla por unos minutos más y repite la prueba.
  6. Si has decidido usar pectina para una mermelada más firme, este es el momento de agregarla. Sigue las instrucciones del paquete para la cantidad exacta según el volumen de la mezcla. Remueve bien y cocina por unos 5-10 minutos más.

Envasa

  1. Retira la olla del fuego y, si has utilizado la ramita de canela, retírala de la mezcla. Con la mermelada aún caliente, vierte cuidadosamente en frascos de vidrio previamente esterilizados, dejando un pequeño espacio en la parte superior. Asegúrate de cerrar los frascos herméticamente y colócalos boca abajo durante unos minutos para crear un vacío, lo que ayudará a conservar mejor la mermelada.
Además de ser un acompañante ideal para tostadas y postres, la mermelada de manzana se puede utilizar en recetas saladas, como salsas para carnes, o como ingrediente en aderezos para ensaladas. Fuente: Shutterstock

Deja enfriar los frascos a temperatura ambiente. Una vez fríos, puedes almacenarlos en un lugar fresco y oscuro. Si has seguido todos los pasos correctamente, la mermelada de manzana puede durar entre 6 meses y un año sin necesidad de refrigeración. Sin embargo, una vez abierto, es recomendable guardarlo en la nevera y consumirlo en un plazo de 2-3 semanas.

¡Tu deliciosa mermelada de manzana está lista para saborear! Puedes untarla en tostadas, añadirla a yogur, o usarla como relleno en postres. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.