Receta fácil de bagels con semillas de sésamo caseros
Los bagels con semillas de sésamo son un clásico de la panadería, conocidos por su forma redonda con un agujero en el centro y su inconfundible textura masticable por dentro y ligeramente crujiente por fuera. Este pan de origen judío, que se popularizó en Estados Unidos, se ha convertido en una opción favorita para desayunos y almuerzos debido a su versatilidad. Se pueden disfrutar solos o rellenos de una gran variedad de ingredientes, desde queso crema y salmón ahumado hasta embutidos, vegetales o mermeladas.
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El secreto de su textura única radica en el proceso de cocción, ya que los bagels se hierven brevemente antes de ser horneados. Esto les da esa capa exterior dorada y firme, mientras mantienen un interior suave y denso. Las semillas de sésamo añaden un toque tostado y crujiente que complementa perfectamente el sabor neutro del bagel, además de proporcionar un toque visual atractivo.
Hacer bagels en casa puede parecer un desafío, pero siguiendo los pasos correctos, es una tarea sencilla que da resultados deliciosos. Los bagels caseros son mucho más frescos y personalizables que los comprados en tienda, lo que los convierte en una excelente opción para disfrutar en cualquier ocasión. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa de los bagels (rinde 8 bagels medianos): 500 g de harina de trigo de fuerza (harina panificable), 10 g de sal, 7 g de levadura seca de panadería (o 20 g de levadura fresca), 300 ml de agua tibia, 15 g de azúcar (puedes usar miel si prefieres un toque más suave), 1 cucharada de aceite de oliva, 1 huevo batido (para glasear), 50 g de semillas de sésamo (para espolvorear), semillas de amapólas o mix de semillas (opcional).
Para el baño de los bagels: 2 litros de agua, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharada de bicarbonato de sodio.
Procedimiento
Prepara la masa
- Si usas levadura seca, disuélvela en 100 ml de agua tibia (tomada de los 300 ml totales) junto con el azúcar. Deja reposar durante unos 10 minutos, o hasta que la mezcla comience a hacer espuma en la superficie. Esto indica que la levadura está activada. Si usas levadura fresca, puedes desmenuzarla directamente en la harina.
- En un bol grande, mezcla la harina con la sal. Es importante no agregar la sal directamente sobre la levadura porque puede inhibir su acción.
- Haz un hueco en el centro de la harina y vierte la levadura activada junto con el resto del agua tibia y el aceite de oliva. Comienza a mezclar con una cuchara de madera o directamente con las manos hasta que la masa empiece a unirse.
- Traslada la masa a una superficie ligeramente enharinada y amásala durante unos 10 minutos. Debes obtener una masa suave, elástica y ligeramente pegajosa, pero que no se adhiera a las manos. Si está muy seca, puedes agregar una cucharada más de agua, o si está demasiado pegajosa, añade un poco más de harina.
- Coloca la masa en un bol ligeramente aceitado, cúbrela con un paño limpio o film transparente y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 a 1.5 horas, o hasta que haya duplicado su tamaño.
- Una vez que la masa haya fermentado, colócala sobre la superficie de trabajo y divídela en 8 porciones iguales. Puedes utilizar una báscula para que sean del mismo tamaño.
- Haz una bola con cada porción y luego usa tu dedo para hacer un agujero en el centro de cada una. Estira suavemente el agujero para que tenga unos 3-4 cm de diámetro. Los bagels se expanden al hervir y hornear, así que no temas hacer el agujero más grande de lo que parece necesario.
- Mientras das forma a los bagels, pon a hervir 2 litros de agua en una olla grande. Añade el azúcar y el bicarbonato de sodio al agua. El bicarbonato ayuda a darles esa corteza característica y el azúcar aporta un toque suave.
- Una vez que el agua esté hirviendo, baja ligeramente el fuego para mantener un hervor suave. Coloca los bagels, de dos en dos, en el agua y déjalos hervir durante 1 minuto por cada lado. No los dejes mucho más tiempo, ya que podrían volverse muy densos.
- Saca los bagels con una espumadera y colócalos sobre una rejilla para escurrir el exceso de agua.
Hornea
- Mientras hierves los bagels, precalienta el horno a 220°C. Prepara una bandeja de horno con papel de hornear.
- Coloca los bagels escurridos en la bandeja. Píntalos con el huevo batido para que queden brillantes y espolvorea generosamente con las semillas de sésamo. Si lo deseas puedes opcionalmente espolvorear con amapóla o mix de semillas.
- Hornea los bagels en la parte media del horno durante 15-20 minutos, o hasta que estén dorados y bien cocidos. Sabes que están listos cuando suenen huecos al golpearlos suavemente por debajo.
Saca los bagels del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla. Aunque pueden ser tentadores recién salidos del horno, es mejor esperar unos minutos para que se enfríen ligeramente y adquieran su textura ideal.
¡Tus bagels con semillas de sésamo están listos! Puedes cortarlos y rellenarlos con queso crema, aguacate, salmón ahumado o cualquier ingrediente de tu preferencia. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

