Receta de bagel caseros: fácil, esponjoso y perfecto un pan para disfrutarlo solos o relleno.
Receta de baguel casero, esponjoso y fácil de hacer. Perfecto para un desayuno o merienda llena de sabor y textura irresistible. ¡Anímate a prepararlo!.
Receta de bagels para desayuno o brunch: irresistibles y caseros.
ShutterstockSi buscas una receta para preparar bagel casero suave, con corteza ligeramente crujiente y perfectos para rellenar, esta prepararción es ideal. El baguel es un pan, clásico de la panadería que ahora puedes hacer en casa con ingredientes simples y un poco de paciencia.
El bagel es una preparación tradicional que tiene sus orígenes en la cultura judía de Europa del Este y que se ha popularizado mundialmente como un pan redondo y denso, con un característico agujero en el centro. Estos panes se diferencian de otros por su método especial: antes de hornearlos, se hierven brevemente en agua, lo que les da su textura única y corteza brillante. Esta preparación casera utiliza ingredientes accesibles como harina, levadura, azúcar y un toque de miel o malta para ayudar en la fermentación y el color del bagel. La masa se amasa y se deja levar para luego formar los clásicos anillos, hervirlos y hornearlos. Aunque el proceso requiere algunos tiempos de espera, el resultado es un pan delicioso que puedes personalizar con semillas de sésamo, amapola o sal gruesa. Es ideal para desayunos, meriendas o para preparar sándwiches.
Ingredientes
500 g de harina de trigo, 10 g de sal, 7 g de levadura seca o 20 g de levadura fresca, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharada de miel o malta, 300 ml de agua tibia, 1 huevo para pincelar, semillas de sésamo o amapola (opcional).
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Paso a paso para preparar baguels
- En un recipiente grande, mezcla la harina con la sal y el azúcar. Disuelve la levadura en el agua tibia junto con la miel o malta y deja reposar 5 minutos hasta que empiece a formar espuma. Esto indica que la levadura está activa. Agrega esta mezcla líquida a la harina y comienza a integrar los ingredientes hasta formar una masa.
- Traslada la masa a una superficie limpia y enharinada y amasá durante aproximadamente 10 minutos, hasta que esté suave, elástica y ligeramente pegajosa. Si la masa está demasiado seca, agrega un poco más de agua, de a cucharadas; si está muy pegajosa, espolvorea un poco más de harina, pero sin excederte.
- Coloca la masa en un recipiente limpio y cubre con un paño húmedo o film plástico. Deja que repose en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
- Desgasifica la masa presionándola suavemente y dividila en 8 porciones iguales. Forma bolas con cada porción y luego haz un agujero en el centro de cada una con el dedo, estirando el agujero para formar el clásico anillo de bagel, de aproximadamente 5 cm de diámetro.
- Coloca los bagels formados sobre una bandeja con papel de horno, cubrelos con un paño limpio y dejalos levar otros 20 a 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 220 °C.
- Lleva a hervir una olla grande con agua suficiente para cubrir los bagels. Cuando hierva, reduce el fuego a medio para que el hervor sea suave. Cocina los bagels en tandas de 2 o 3 durante 1 a 2 minutos por cada lado. Esto dará la textura característica del bagel.
- Con una espumadera, saca los bagels del agua y colocalos sobre la bandeja preparada. Pincela la superficie con huevo batido para lograr un acabado dorado y brillante. Si deseás, espolvorea semillas de sésamo, amapola o sal gruesa.
- Hornea los bagels durante 15 a 20 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por dentro. Para asegurarte, los bagels deben sonar huecos al golpearlos ligeramente en la base.
De la cocina a tu mesa
Deja enfriar sobre una rejilla antes de cortarlos o rellenarlos. Los bagels son ideales para untar con queso crema, acompañar con salmón, vegetales o cualquier relleno de tu preferencia.
Esta receta de bagel casero es perfecta para quienes les gusta preparar pan en casa y quieren experimentar con un clásico que puede adaptarse a muchos gustos y acompañamientos. Con paciencia y dedicación, obtendrás bagels esponjosos, con corteza brillante y mucho sabor. ¡Y a disfrutar!