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Qué revela de vos ser el hijo mayor, el del medio o el menor, según la psicología

La psicología reveló quién es el más responsable, sociable e independiente entre los hermanos. Conocélo.


Durante décadas, la psicología intentó determinar si el orden de nacimiento puede influir en la personalidad. Así surgieron ideas muy instaladas, como que el hijo mayor es responsable y exigente, el del medio es conciliador y el menor suele ser más sociable o rebelde. Sin embargo, las investigaciones más amplias muestran que la realidad es bastante más compleja.

El lugar que una persona ocupa entre sus hermanos puede modificar algunas experiencias de la infancia. El tiempo compartido con los padres, la cantidad de integrantes de la familia y la necesidad de convivir con hermanos mayores o menores crean entornos diferentes. Aun así, la psicología advierte que estas circunstancias no permiten anticipar por completo cómo será una persona cuando llegue a la adultez.

El hijo mayor, según la psicología

Los primogénitos pasan una primera etapa de su vida como hijos únicos y reciben durante ese período toda la atención de sus padres. Con la llegada de nuevos integrantes a la familia, suelen asumir un papel diferente: dejan de ser únicamente los más cuidados para convertirse también en una referencia para sus hermanos menores.

Según la psicología, el hijo mayor suele caracterizarse por ser responsable, organizado, exigente consigo mismo y orientado al cumplimiento de objetivos. Al recibir más expectativas por parte de los adultos, puede desarrollar una fuerte necesidad de hacer las cosas correctamente, destacarse y evitar los errores. También es habitual que muestre facilidad para asumir el liderazgo, tomar decisiones y proteger a quienes lo rodean. Muchas veces se convierte en la persona que ordena, aconseja o intenta mantener el control cuando aparece un problema familiar.

Según la psicología, el hijo mayor suele destacarse por el liderazgo, el del medio por la adaptación y el menor por la sociabilidad.

Una investigación publicada en la revista científica PNAS encontró además una pequeña ventaja promedio de los primogénitos en pruebas relacionadas con la inteligencia y en la percepción de sus propias capacidades intelectuales. La atención exclusiva recibida durante los primeros años, las mayores expectativas familiares y el contacto constante con adultos pueden favorecer este desarrollo.

Entre sus características más frecuentes también aparecen el perfeccionismo, la prudencia, la competitividad y una mayor preocupación por cumplir con las reglas. El hijo mayor suele buscar la aprobación de los padres y sentirse responsable, incluso cuando nadie le pide expresamente que lo sea.

El hijo del medio, según la psicología

El hijo del medio crece entre una persona mayor, que suele ocupar el lugar de referencia, y otra más pequeña, que recibe gran parte de los cuidados. Esta posición lo obliga desde temprano a encontrar un espacio propio dentro de la familia y a desarrollar recursos para hacerse escuchar.

La psicología lo describe como una persona diplomática, flexible, independiente y con una gran capacidad para adaptarse. Al no ocupar ni el lugar del primero ni el del más chico, suele aprender a negociar, mediar en los conflictos y comprender diferentes puntos de vista. Un estudio realizado con más de 700.000 adultos encontró que los hijos del medio obtuvieron los puntajes más altos en amabilidad y honestidad-humildad. Estos rasgos se relacionan con la cooperación, la empatía, el trato justo y la disposición a convivir con otras personas sin intentar imponerse constantemente.

También suelen valorar mucho sus amistades y construir vínculos fuertes fuera del ámbito familiar. Como necesitan diferenciarse de sus hermanos, pueden buscar nuevos grupos, actividades o intereses que les permitan construir una identidad propia.

Entre las características asociadas al hijo del medio aparecen la sociabilidad, la paciencia, la capacidad para escuchar y un fuerte sentido de la justicia. Suele detectar rápidamente cuándo alguien recibe un trato desigual y puede mostrarse especialmente sensible ante el favoritismo. Al mismo tiempo, esa necesidad de encontrar su lugar puede volverlo más reservado respecto de sus emociones. En lugar de buscar permanentemente la aprobación de los padres, suele desarrollar una mayor autonomía y aprender a resolver muchas situaciones por sí mismo.

El hijo más chico, según la psicología

El hijo menor llega a una familia que ya tiene experiencia. Sus padres suelen mostrarse más relajados y sus hermanos mayores se convierten en modelos, compañeros y protectores. Esto puede darle una infancia con menos presión y mayor libertad para explorar su personalidad. Según la psicología, el más chico suele ser espontáneo, sociable, divertido y expresivo. Acostumbrado a convivir desde el nacimiento con personas mayores, aprende rápidamente a llamar la atención, hacerse escuchar y utilizar el humor o el encanto para conseguir un lugar dentro del grupo.

La investigación publicada en PNAS encontró que los hijos menores presentaban niveles más altos de amabilidad y honestidad-humildad que los primogénitos. La convivencia permanente con hermanos mayores puede favorecer la cooperación, la capacidad de compartir y la lectura de las emociones ajenas.

Otro estudio realizado con 3.160 adolescentes detectó una mayor presencia de comportamientos prosociales entre quienes ocupaban las posiciones posteriores en el orden de nacimiento. Estas conductas incluyen ayudar, compartir, acompañar a quienes atraviesan un problema y prestar atención a los sentimientos de los demás.

El hijo más chico también suele ser creativo, curioso y más dispuesto a probar experiencias nuevas. Al crecer con reglas menos estrictas y padres que ya atravesaron la crianza de otros hijos, puede mostrar una personalidad más libre, arriesgada y rebelde. Entre sus rasgos más habituales aparecen la simpatía, la persuasión, la búsqueda de atención y una mayor facilidad para desenvolverse socialmente. Puede ser más despreocupado que sus hermanos y utilizar su carisma para evitar responsabilidades o conseguir ayuda cuando enfrenta una dificultad.

De esta manera, la psicología encuentra un perfil particular en cada posición: el hijo mayor tiende a asumir el liderazgo y la responsabilidad; el del medio desarrolla la adaptación, la negociación y la independencia; mientras que el más chico suele destacarse por la sociabilidad, la espontaneidad y la creatividad. El orden de nacimiento marca experiencias diferentes dentro de una misma familia y esas experiencias pueden dejar una huella en la forma de relacionarse, resolver problemas y buscar un lugar entre los demás.

Los estudios consultados para hacer esta nota son: