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¿Probaste esta receta de scones de queso caseros? Fáciles, rendidores y exquisitos

Receta de scones de queso fáciles, esponjosos y dorados. Ideales para acompañar desayunos, meriendas o disfrutar como snack salado casero.


Esta receta de scones de queso es ideal para quienes buscan una preparación sencilla, rápida y deliciosa. Perfectos para acompañar desayunos, meriendas o para disfrutar como snack salado, estos scones quedan esponjosos por dentro y dorados por fuera, con un sabor intenso a queso que los hace irresistibles.

Los scones de queso son una variante salada del tradicional scone, un pan pequeño de origen británico que se ha popularizado en muchas cocinas del mundo. Los scones de queso son muy fáciles de preparar y requieren pocos ingredientes básicos que suelen estar en cualquier cocina. La textura característica de los scones es tierna y ligeramente hojaldrada, mientras que el queso aporta un sabor potente que combina a la perfección con el aroma de la masa.

Esta preparación es muy versátil: se puede usar queso cheddar, parmesano o cualquier queso de sabor fuerte que funda bien, además de poder agregar hierbas frescas o especias para dar un toque personal. Los scones se hornean en pocos minutos y pueden servirse solos o acompañados de manteca, mermelada, o como base para un sándwich pequeño.

A continuación, te ofrecemos una guía completa para preparares scones de queso paso a paso, desde la elaboración de la masa hasta el horneado, con consejos para obtener el mejor resultado.

Un masa perfecta con un buen gusto a queso.

La receta de scones de queso es una variación salada del clásico scone británico, ideal para desayunos y meriendas.

Ingredientes

Harina de trigo 300 g, polvo de hornear 2 cucharaditas, sal 1/2 cucharadita, manteca fría 80 g, queso rallado (cheddar o parmesano) 150 g, leche 150 ml, huevo 1 unidad (para pincelar, opcional), pimienta negra molida 1/4 cucharadita (opcional)

Paso a paso para que prepares scones de queso

  1. En un bol grande, mezcla la harina, el polvo de hornear, la sal y la pimienta negra si la usas. Incorpora la manteca fría cortada en cubos pequeños y, con la punta de los dedos o un cortapastas, trabaja la manteca con la harina hasta obtener una mezcla arenosa, similar a migas gruesas. Este paso es importante para que los scones queden hojaldrados y tiernos.
  2. Añade el queso rallado a la mezcla seca y remueve bien para que se distribuya de manera uniforme en toda la masa. Puedes usar queso cheddar para un sabor más fuerte o parmesano para un toque más delicado, según tu preferencia.
  3. Haz un hueco en el centro de la mezcla y agrega la leche poco a poco, mezclando con una cuchara o con las manos limpias hasta que la masa comience a unirse. No amases demasiado, solo lo necesario para que la masa esté homogénea y compacta, pero aún suave.
  4. Vuelca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y presiona con las manos formando un disco de aproximadamente 3 cm de alto. Con un cortapastas redondo de unos 6 cm de diámetro, corta los scones y colócalos sobre una bandeja para horno cubierta con papel vegetal o ligeramente engrasada. Junta los restos de masa y repite el proceso hasta terminar.
  5. Para que los scones queden dorados y con una superficie brillante, bate un huevo y pincela la superficie de cada scone antes de hornear.
  6. Precalienta el horno a 200 °C. Lleva la bandeja con los scones al horno y cocina durante 15 a 20 minutos o hasta que estén dorados y esponjosos al tacto. Evita abrir el horno antes de los primeros 12 minutos para que no pierdan volumen.
Prepara scones de queso deliciosos.

Aunque tradicionalmente se hornean, algunas recetas de scones de queso también pueden cocinarse en sartén o plancha.

De la cocina a tu mesa

Retira los scones del horno y déjalos enfriar ligeramente sobre una rejilla. Se pueden servir tibios o a temperatura ambiente, acompañados con manteca, mermelada, o simplemente solos. Son ideales para una merienda, desayuno o como acompañante de sopas y ensaladas.

La receta de scones de queso es una preparación clásica, sencilla y deliciosa que puede adaptarse a distintos gustos y ocasiones. Su textura tierna y su sabor intenso a queso hacen que sean un acompañamiento ideal o una merienda completa. Al ser rápidos y fáciles de hacer, estos scones son perfectos para preparar en casa sin complicaciones y sorprender con un pan casero de calidad. Con pocos ingredientes y siguiendo estos pasos, podrás degustar scones recién horneados, crocantes por fuera y suaves por dentro, perfectos para cualquier momento del día. ¡Y a disfrutar!