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Potus: el abono casero con dos ingredientes de cocina que ayuda a dejarlo mejor que nunca

El agua del primer lavado del arroz puede reutilizarse como complemento de riego, aunque debe aplicarse con moderación y solo durante el crecimiento.


Entre las hojas amarillas y los tallos que parecen haber detenido su avance, un potus puede mostrar que algo no funciona. Antes de sumar productos costosos, el agua utilizada para lavar arroz ofrece una alternativa casera sencilla que permite aprovechar un residuo de cocina y aportar pequeñas cantidades de nutrientes para el potus.

La preparación lleva solamente arroz crudo y agua, dos elementos presentes en la mayoría de las cocinas. Sin embargo, no debe considerarse un fertilizante completo ni una solución inmediata. El potus necesita distintos nutrientes, buena iluminación, un sustrato aireado y un riego adecuado. Si alguna de esas condiciones falla, ningún preparado casero podrá compensarlo.

Cómo preparar el abono casero de arroz

Para hacerlo se necesita media taza de arroz y aproximadamente un litro de agua a temperatura ambiente. El cereal debe colocarse en un recipiente, cubrirse con el líquido y removerse durante dos o tres minutos. Cuando el agua adquiera un aspecto blanquecino, se cuela y se reserva en una botella o regadera limpia.

El arroz puede cocinarse normalmente, mientras que el líquido debe utilizarse ese mismo día para evitar olores, fermentaciones descontroladas y la proliferación de microorganismos. No conviene agregar sal, aceite, vinagre, azúcar ni otros ingredientes. Tampoco debe emplearse el agua de cocción si fue condimentada.

Qué puede aportar el agua de arroz

Durante el lavado, el cereal libera al agua almidón y cantidades variables de minerales. Una investigación publicada en la revista Agronomy encontró que el agua de arroz podía influir sobre el crecimiento, las propiedades químicas del suelo y su población bacteriana. El trabajo, no obstante, se realizó con una hortaliza de hoja y bajo condiciones controladas, por lo que sus resultados no prueban un efecto idéntico sobre el potus.

En una maceta debe utilizarse como complemento ocasional. Las plantas necesitan un suministro equilibrado de nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes, algo que una receta doméstica no permite medir con precisión.

Cada cuánto se puede aplicar al potus

El preparado puede reemplazar uno de los riegos habituales cada tres o cuatro semanas, siempre que la planta se encuentre en crecimiento activo. Se vierte lentamente sobre el sustrato hasta que una pequeña cantidad salga por los agujeros inferiores de la maceta. No debe sumarse por encima del riego regular, porque el exceso de humedad favorece la pudrición de las raíces. Durante el invierno, especialmente si el potus recibe poca luz y no produce hojas nuevas, es preferible suspender cualquier aporte. La Universidad Estatal de Dakota del Sur señala que esta especie no demanda grandes cantidades de fertilizante y recomienda evitarlo en los meses de reposo.

Antes de aplicar el agua de arroz hay que tocar la superficie del sustrato. Si todavía está húmeda, corresponde esperar. Los puntos negros, el olor desagradable y los tallos blandos pueden indicar exceso de agua, mientras que las puntas secas suelen relacionarse con riegos insuficientes o irregulares. También conviene descartar el preparado si aparecen mosquitas, moho o una película viscosa sobre la tierra. Para mantenerse saludable, el potus requiere principalmente luz brillante indirecta, una maceta con drenaje y períodos de secado entre riegos. El abono casero puede acompañar esos cuidados, pero no reemplazarlos.