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Por qué recomiendan poner un corcho al lado del queso en la heladera

Un simple corcho de vino puede ser la solución para conservar el queso en la heladera, evitando la humedad y la proliferación de hongos.


Guardar adecuadamente los alimentos es clave para prolongar su vida útil. Dentro de las soluciones caseras más efectivas, existe un hábito que gana cada terreno entre los amantes de la gastronomía: colocar un corcho de vino junto al queso en la heladera.

La porosidad del corcho natural le otorga propiedades únicas para regular el microclima donde se almacenan los lácteos.

Por qué el queso requiere un cuidado especial

El queso es uno de los productos más sensibles del refrigerador. Al quedar expuesto a variaciones térmicas o guardar desproporción en su nivel de hidratación, tiende a sufrir problemas opuestos pero igualmente perjudiciales.

Por un lado, el exceso de humedad genera condensación en los recipientes, acelerando la aparición prematura de hongos y alterando la textura original del lácteo. Además, reseca los bordes, endurece la pasta y degrada sus matices de sabor.

Hay que saber cómo conservar el queso en la heladera. Fuente: Shutterstock.

Al introducir un corcho seco dentro de la quesera o en el cajón de la heladera, este actúa como un amortiguador ambiental reteniendo el exceso de agua en el ambiente, manteniendo una atmósfera óptima alrededor de la horma o la cuña de queso.

También ayuda a contener la dispersión de olores fuertes típicos de los quesos madurados, evitando al mismo tiempo que el producto absorba aromas de otros alimentos vecinos.

Asimismo, mantiene la firmeza y elasticidad natural de la pieza durante mucho más tiempo.