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Por qué recomiendan poner la almohada al sol unos minutos por semana

Ventilar la almohada al sol unos minutos por semana ayuda a reducir la humedad, evitar olores y mantener una mejor higiene del descanso.


Mantener la cama limpia no depende solo de cambiar las sábanas. La almohada donde uno se apoya todas las noches también acumula humedad, sudor, polvo y restos de piel. Por eso, muchos especialistas en higiene del hogar recomiendan ventilarlas al sol algunos minutos durante la semana para ayudar a conservarlas en mejores condiciones.

Este hábito simple puede ayudar a reducir la humedad que queda atrapada en la tela y el relleno después de varias noches de uso. La ventilación y el calor natural favorecen que la almohada se mantenga más fresca y con menos olor a encierro.

Otro de los beneficios está relacionado con los ácaros. Estos microorganismos suelen proliferar en ambientes húmedos y cálidos, por lo que airear la almohada puede generar un entorno menos favorable para su aparición. Aunque no elimina por completo los ácaros ni reemplaza el lavado, sí puede complementar la limpieza habitual.

Además, una almohada ventilada suele resultar más cómoda al momento de dormir. Muchas personas sienten una mayor sensación de frescura y limpieza después de dejarla unos minutos al aire libre. Esto también puede ayudar a mejorar la calidad del descanso, especialmente en épocas de calor o humedad.

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Almohada

Qué tener en cuenta al poner las almohadas bajo el sol

Los expertos advierten que no conviene dejar las almohadas bajo el sol durante demasiadas horas. La exposición prolongada puede deteriorar algunos materiales y hacer que pierdan suavidad o forma con el tiempo.

También es importante revisar la etiqueta antes de hacerlo. Las almohadas de plumas, espuma viscoelástica o fibras sintéticas necesitan cuidados diferentes. Algunas toleran mejor el calor y otras pueden dañarse más rápido si reciben sol directo durante mucho tiempo.

Para ventilarlas correctamente, lo ideal es elegir un lugar aireado y con algo de sol directo. Alcanzan unos pocos minutos para refrescarlas. Después, se recomienda sacudirlas suavemente para quitar el polvo y ayudar a que recuperen su forma natural.

Además de este hábito semanal, especialistas aconsejan lavar las almohadas cada ciertos meses y cambiar las fundas con frecuencia. Con pequeños cuidados, es posible prolongar su vida útil y mantener una mejor higiene en el lugar donde descansamos todas las noches.