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Por qué recomiendan poner canela en armarios y para qué se usa

La canela se convirtió en un repelente natural cada vez más usado en el hogar por su aroma intenso, su bajo costo y su capacidad para ahuyentar insectos.


Cada vez más personas eligen soluciones naturales para el cuidado del hogar y una de las que más se repite es el uso de canela en armarios y placares. Este truco casero se volvió popular por su simpleza, bajo costo y múltiples beneficios, especialmente para evitar insectos y malos olores sin usar químicos. Un truco de limpieza práctico y fácil.

Un repelente natural que gana lugares en el hogar

El principal motivo por el que recomiendan poner canela en los armarios es su efecto como repelente natural. El aroma intenso de esta especia resulta molesto para insectos como polillas, hormigas y cucarachas, que suelen esconderse entre la ropa, los cajones o las zonas con poca ventilación.

A diferencia de productos industriales como la naftalina, la canela no es tóxica y puede usarse sin riesgos en espacios donde se guarda ropa, toallas o ropa de cama.

La canela tiene propiedades antibacterianas ideal para combatir el mal olor Foto: Shutterstock

La canela es uno de los repelentes naturales más usados en el hogar. Foto: Shutterstock

Ideal para proteger la ropa y evitar malos olores

Además de ahuyentar insectos, la canela ayuda a neutralizar olores y mantener un perfume cálido en el armario. Muchas personas la usan para evitar el clásico olor a encierro que aparece cuando la ropa pasa mucho tiempo guardada, sobre todo en cambios de temporada.

En placares con humedad, la canela también colabora a crear un ambiente menos favorable para hongos e insectos, aunque no reemplaza una correcta ventilación.

Cómo colocar canela en el armario para que sea efectiva

La forma más común de usarla es colocar canela en rama dentro de bolsitas de tela, tul o incluso medias finas. Estas se distribuyen entre cajones, estantes o se cuelgan en las perchas.

Para mantener su efectividad, se recomienda renovarla cada dos o tres semanas, ya que cuando el aroma se pierde, también disminuye su efecto.