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Por qué los perros hacen pozos en la tierra y qué intentan comunicar

Detrás de los pozos en el jardín hay aburrimiento o estrés acumulado. Las claves para corregir la conducta en perros y proteger el patio sin retos.


Aburrimiento, necesidad de liberar energía acumulada, estrés o simplemente el deseo de esconder un hueso: todos son motivos válidos que llevan a los perros a cavar en el patio. Aunque para los dueños pueda resultar una conducta frustrante, se trata de un comportamiento natural e instintivo. Comprender la causa es el primer paso para corregir esta costumbre sin dañar el vínculo con la mascota.

Para lograr que un perro deje de hacer pozos, no hace falta castigarlo, sino canalizar su energía mediante pautas sencillas y constantes:

  • El valor del paseo diario: mantener una rutina de caminata es el pilar fundamental. Salir a la calle no solo le permite hacer ejercicio físico, sino que el acto de olfatear otros entornos estimula su mente y libera estrés. Un perro cansado y satisfecho mentalmente elegirá descansar al llegar a casa en lugar de escarbar el césped.

  • Juegos y estimulación dentro del hogar: durante el tiempo que pasa en la casa, es vital ofrecerle distracciones interactivas. Las alfombras olfativas o los juguetes dispensadores de alimento son excelentes alternativas. Se pueden comprar en veterinarias o armar de forma casera con cajas y telas.

  • Refuerzo positivo en lugar de retos: retar al animal mientras está haciendo un pozo o cuando la acción ya pasó suele generar más ansiedad, lo que aumenta las ganas de cavar. Lo ideal es redirigir su atención hacia un juguete y recompensarlo o felicitarlo en el momento exacto en que deja de hacer el pozo.

Los paseos diarios y los juegos de olfato son fundamentales para reducir la ansiedad en perros. Foto: SHUTTERSTOCK

Mascotas: cómo proteger el jardín de las excavaciones

Si el perro ya tiene un lugar elegido siempre para cavar o el hábito está muy afianzado, se pueden aplicar algunas estrategias físicas para proteger las plantas y el césped.

Una solución efectiva es delimitar una "zona de cavado permitida", como un cajón con arena, enterrando allí sus juguetes para enseñarle que ese es el único espacio habilitado para explorar. Asimismo, en las zonas prohibidas se pueden colocar temporalmente piedras grandes, rejas de protección o esparcir cáscaras de cítricos, cuyo aroma les suele resultar desagradable.