Por qué deberías poner corchos de vino en el limonero: el secreto de jardinería que es tendencia
En el mundo de la jardinería hay opciones sustentables para ayudar a las plantas a estar saludables y sin invasores.
Un truco eficaz, pero poco conocido. Foto: Shutterstock
Generalmente la jardinería se asocia a productos químicos y riegos milimetrados. Sin embargo, hay una práctica antigua que está ganando protagonismo por su efectividad y su casi nulo costo: el uso de corchos de vino en las plantas del jardín
Truco de jardinería
Ese hábito de reutilizar los corchos de vino con las plantas ofrece beneficios especialmente para los limoneros. Uno de los usos más extendidos es usar los corchos en las ramas. Eso no es algo decorativo, sino que se transforma en un obstáculo para las plagas rastreras.
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Este método sirve para disuadir hormigas, caracoles y babosas que encuentran en la porosidad del corcho algo incómodo para transitar. Además, el aroma de ese material actúa como un repelente sensorial alejando insectos de los brotes más tiernos.
Pero no solo eso, el mayor poder de los corchos reside en el suelo. Al ser enterrados alrededor del tronco, se transforman en un acondicionador de sustrato de alta calidad. Al ser un material ligero y resistente evita que la tierra se apelmace permitiendo que las raíces puedan respirar mejor. También ayudan a regular la humedad absorbiendo el exceso de agua para evitar encharcamientos.
Además, durante los días de lluvia los corchos atados a las ramas de las plantas sirven para amortiguar el impacto y desvían las gotas de agua que al golpear con fuerza a los brotes nuevos facilitan la aparición de hongos por el exceso de humedad que se acumula.
Cómo usar los corchos
En las ramas del limonero se aconseja atar con un hilo fino para crear una zona difícil para que accedan las hormigas. En cambio en la base se aconseja trocear cinco corchos y mezclarlos con la tierra para mejorar el drenaje.


