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Por qué algunas personas no disfrutan de los besos, según la psicología

No todas las personas viven el contacto físico de la misma manera. Aquí te explicamos por qué algunas no disfrutan de los besos.

Besos

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El contacto físico es una de las formas más habituales de expresar afecto. Un abrazo, una caricia o un beso pueden transmitir cercanía y cariño sin necesidad de palabras. Sin embargo, no todas las personas se sienten cómodas con estos gestos. Para algunas, mantener cierta distancia física resulta más natural.

Según especialistas, evitar los besos o los abrazos no significa necesariamente sentir menos afecto por los demás. Una de las posibles explicaciones está relacionada con una mayor sensibilidad a los estímulos físicos. Cada sistema nervioso procesa las sensaciones de una manera diferente y algo agradable para una persona puede resultar incómodo para otra.

Esta diferencia puede hacer que determinados contactos se perciban como demasiado intensos o invasivos. No se trata necesariamente de una decisión consciente. La forma en que cada individuo experimenta el tacto también puede influir en la manera de relacionarse con los demás. Por eso, no todas las personas buscan el mismo nivel de cercanía física.

Por qué algunas personas no disfrutan de los besos, según la psicología

Por qué algunas personas no disfrutan de los besos, según la psicología

No todos se sienten cómodos con un abrazo, una caricia o un beso

Las experiencias durante la infancia también pueden tener un papel. La psicóloga Suzanne Degges-White, de Northern Illinois University, explicó que la relación con los abrazos puede estar vinculada con las experiencias de contacto físico y con factores culturales. Quienes crecieron en familias donde estas demostraciones eran frecuentes pueden sentirse más cómodos con ellas, aunque no es una regla que se cumpla en todos los casos.

Otro aspecto mencionado por los especialistas es el estilo de apego. Una investigación en la que participó el psicólogo William J. Chopik, de Michigan State University, encontró diferencias en la comodidad frente al contacto íntimo. Las personas con mayores niveles de evitación del apego mostraron sentimientos menos positivos hacia los abrazos y la cercanía física en distintos vínculos.

También existen investigaciones que muestran que el tacto puede funcionar como una forma de comunicación emocional. Un estudio publicado en Psychological Science y realizado con más de 23.000 participantes encontró que la manera de interpretar el contacto depende del contexto de la relación y de características individuales, entre ellas el estilo de apego.

No existe una única manera de demostrar cariño. Medir el amor a partir de la cantidad de besos, abrazos o contacto físico puede generar malentendidos. Respetar las preferencias y los límites de cada persona permite construir vínculos más cómodos. No disfrutar de los besos no implica falta de afecto o desinterés.