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¿Plástico, metal o madera? Cuál es la mejor tabla de picar, según los expertos

Expertos revelan las ventajas y desventajas de las tablas de picar de plástico, metal y madera para tu cocina. Te contamos cuál tabla de picar elegir.


La tabla de picar es un elemento indispensable en la cocina. Sin embargo, más allá de la estética, la elección del material influye en la higiene de los alimentos, la vida útil de los cuchillos y la durabilidad del utensilio.

Qué tabla de picar conviene

Las tablas de plástico son las más populares por su bajo costo y por la aparente facilidad para lavarlas, pero presentan un riesgo invisible. Con cada uso, el filo del cuchillo va generando pequeños surcos y rayones en la superficie. En estas hendiduras microscópicas se acumulan humedad, grasa y restos de comida difíciles de remover.

En cuanto a las tablas de metal, suelen estar fabricadas de titanio o acero inoxidable y son muy valoradas en entornos profesionales por su alta resistencia. Al ser superficies no porosas, no absorben olores ni líquidos, lo que facilita una desinfección impecable. Sin embargo, el choque constante del acero del cuchillo contra otra superficie metálica destruye el filo rápidamente.

La tercera es la tabla de madera, la reina indiscutida de la cocina. Existe el mito de que la madera es menos higiénica por ser un material orgánico, pero diversos estudios científicos han demostrado todo lo contrario.

tabla de madera

La tabla de picar más recomendada es la de madera. Foto: SHUTTERSTOCK

Por un lado, la madera tiene propiedades antibacterianas naturales. Sus fibras atrapan los microorganismos y los asfixian, provocando que mueran con el paso de las horas. Su consistencia blanda amortigua el impacto del cuchillo, protegiendo el filo por mucho más tiempo. Además, con el mantenimiento adecuado, una buena tabla de madera puede durar décadas.

Limpieza

Para que la tabla esté siempre impecable se recomiendan algunos pasos de limpieza:

  • Usar agua tibia, una esponja no abrasiva y jabón de platos neutro. Evitar sumergirla en agua por mucho tiempo o meterla al lavavajillas. Secar con un paño limpio y dejarla reposar en posición vertical para que el aire circule por ambas caras.
  • Una vez al mes, se aconseja aplicar una capa delgada de aceite mineral para hidratar la madera, sellar sus poros y evitar que se agriete.