Plantas: cómo cuidar la "corona de Cristo" para que florezca todo el año
Con pocos cuidados, la corona de Cristo es una de las plantas que mantiene su floración durante gran parte del año.
Una planta duradera.
La corona de Cristo destaca entre las plantas más resistentes. Florece gran parte del año, soporta el calor y requiere pocos cuidados. Por eso gana espacio en hogares con rutinas intensas. Su aspecto llamativo la convierte en una opción elegida tanto por expertos como por principiantes.
Es una de las plantas que más florece
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La luz es esencial. Esta planta ama el sol y responde mejor cuando recibe varias horas de luz directa. Cuanta más exposición tenga, mayor será la cantidad de flores. Ubicarla cerca de una ventana luminosa o en un espacio exterior soleado favorece su crecimiento.
El riego debe ser limitado. La corona de Cristo prefiere la tierra seca antes de volver a recibir agua. Regar en exceso daña las raíces y frena la floración. Esperar a que el sustrato esté seco al tacto mantiene la planta sana y estable durante todo el año.
Su resistencia es uno de sus mayores atractivos. Tolera altas temperaturas, ambientes secos y descuidos ocasionales. Por eso resulta ideal para personas con poco tiempo o experiencia. Hay un dato a tener en cuenta. Sus espinas son duras y su savia resulta irritante al contacto con la piel. Conviene manipularla con cuidado y ubicarla lejos de niños y mascotas. Un simple recaudo evita molestias innecesarias.
Más allá de lo decorativo, la corona de Cristo representa protección, fortaleza y resistencia. En varias tradiciones se coloca cerca de puertas o entradas como símbolo de resguardo frente a energías densas.



