Plantaron 60 millones de árboles en el desierto de China y ahora absorben el carbono más rápido
Un estudio internacional liderado por la Universidad de Pekín reveló que los árboles plantados artificialmente en el desierto chino crecen y absorben carbono a una velocidad mayor que los ejemplares naturales.
Vista aérea del desierto poblado por árboles en China.
ArchivoChina plantó más de 60 millones de árboles en zonas desérticas para detener las frecuentes y asfixiantes tormentas de arena, además de proteger las tierras agrícolas de la desertificación. Sorprendentemente, estos ejemplares no solo crecieron en óptimas condiciones, sino que ahora absorben una cantidad masiva de carbono de la atmósfera.
Un análisis internacional liderado por la Universidad de Pekín reveló un fenómeno sin precedentes: el equipo descubrió que los árboles sembrados de forma artificial crecen a una velocidad sensiblemente mayor que los ejemplares naturales. Este hallazgo posiciona a las reforestaciones masivas como una estrategia global clave para combatir el cambio climático.
Si bien las plantaciones de árboles representan una herramienta de alto impacto a corto plazo para capturar gases de efecto invernadero, los investigadores enfatizan que los ecosistemas boscosos naturales conservan una capacidad de equilibrio estructural completamente insustituible para el planeta Tierra.
Por qué funcionan los árboles plantados en China
Parte de la acelerada ventaja de los bosques artificiales se explica porque son ecosistemas jóvenes que atraviesan su fase de máximo desarrollo. Además, se utilizan especies de rápido crecimiento que reciben cuidados intensivos, donde la intensa competencia por recursos esenciales como la luz, el agua y los nutrientes dispara la absorción de CO2.
Sin embargo, esta ventaja tiene fecha de caducidad, ya que la tasa máxima de absorción alcanza su pico entre los 30 y 40 años para luego comenzar a decrecer. En contraste, los bosques naturales mantienen un desarrollo más lento pero constante, lo que les otorga una clara ventaja en el almacenamiento duradero de carbono y en la resiliencia ambiental a largo plazo.