Pan de focaccia al horno: receta italiana fácil y esponjosa
El pan de focaccia al horno es ideal para quienes aman el pan casero con una textura suave por dentro y crujiente por fuera. Con esta preparación clásica italiana, lograrás una focaccia aromática, llena de sabor y perfecta para acompañar cualquier comida o disfrutar sola como aperitivo.
La focaccia es uno de los panes más antiguos y versátiles de la cocina italiana. Se caracteriza por su masa esponjosa y su superficie decorada con ingredientes como sal gruesa, aceite de oliva y hierbas aromáticas, principalmente romero. También es común añadir aceitunas, tomates cherry o incluso cebolla caramelizada, lo que permite infinitas variaciones.
Preparar focaccia en casa puede parecer intimidante al principio, pero en realidad es un proceso sencillo que requiere ingredientes básicos y un poco de paciencia para los tiempos de reposo. El resultado vale completamente la espera: una pieza de pan casero que se puede servir en una cena, llevar a un picnic, usar como base para bocadillos o incluso como masa de pizza. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
500 g de harina de trigo (de fuerza o todo uso), 325 ml de agua templada, 10 g de sal fina, 7 g de levadura seca de panadería (o 20 g de levadura fresca), 30 ml de aceite de oliva virgen extra (más extra para engrasar y decorar), 1 cucharadita de azúcar, 1 cucharada de romero seco o fresco picado, sal gruesa al gusto (para la superficie).
Opcional: tomates cherry, aceitunas negras, cebolla roja, ajo en láminas.
Procedimiento
- En un recipiente pequeño, mezcla la levadura seca con el azúcar y unos 100 ml del agua templada (no caliente). Remueve y deja reposar 10 minutos hasta que se forme una espuma en la superficie. Esto indica que la levadura está activa. Si usas levadura fresca, desmenúzala en el agua y sigue el mismo procedimiento.
- En un bol grande, coloca la harina y la sal. Añade la mezcla de levadura ya activada y el resto del agua templada. Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que se forme una masa pegajosa. Agrega los 30 ml de aceite de oliva y continúa mezclando hasta integrar.
- Pasa la masa a una superficie enharinada y amasa durante unos 8–10 minutos, o hasta que se vuelva elástica y lisa. Si la masa está muy pegajosa, puedes ayudarte con un poco más de harina, pero sin excederte para no endurecerla. También puedes hacer este paso con una amasadora eléctrica.
- Engrasa un bol con un poco de aceite de oliva, coloca la masa dentro y cúbrela con un paño limpio o film transparente. Deja reposar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
- Engrasa generosamente una bandeja de horno con aceite de oliva. Una vez la masa haya levado, colócala sobre la bandeja y estírala suavemente con los dedos hasta cubrir toda la superficie. Si la masa se resiste, déjala reposar 5 minutos y vuelve a intentarlo.
- Cubre la bandeja con un paño y deja que la masa repose de nuevo durante 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 220°C.
- Pasado el segundo levado, con las yemas de los dedos haz hoyuelos profundos por toda la superficie de la masa, sin miedo a aplastarla un poco. Rocía generosamente con aceite de oliva, espolvorea con sal gruesa y romero. Si lo deseas, añade tomates cherry cortados a la mitad, aceitunas negras, cebolla o ajo.
- Lleva la focaccia al horno precalentado y hornea durante 20 a 25 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y crujiente. El tiempo puede variar según tu horno, así que vigílala durante los últimos minutos.
Una vez lista, saca la focaccia del horno y déjala reposar unos minutos sobre una rejilla. Puedes servirla caliente o a temperatura ambiente, cortada en cuadrados o tiras. Acompaña con más aceite de oliva, hummus, queso o simplemente sola. ¡Y a disfrutar!

