Ni Mar del Plata ni Miramar: el balneario olvidado que promete ser la joya de la costa argentina este verano
El lugar, a 17 kilómetros de Miramar, es una invitación a detener el reloj y a disfrutar del verano en un estado de relajación pura.
Un lugar que pocos conocen. Fuente: Wikipedia.
Sin dudas que Mar del Plata siempre es uno de los destinos más concurridos del verano y lugares cercanos como Miramar también. Sin embargo, para los que buscan un descanso sereno está Mar del Sur, a 17 kilómetros de Miramar y es un destino ideal para los que quieren estar lejos del bullicio urbano.
Un paraje para el verano
Este paraje fue fundado hacia fines del siglo XIX con la intención de convertirse en un balneario exclusivo del país. Sin embargo, eso no se concretó, pero se trata de un pueblo que conserva la mística, la autenticidad y sobre todo la tranquilidad para descansar en verano.
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Uno de los grandes emblemas es el hotel Boulevard Atlántico, un espacio que alguna vez soñó con albergar a la aristocracia y ahora está en vías de recuperación. Los visitantes por ahora pueden disfrutar de la planta baja donde hay una pintoresca cafetería.
Sin embargo, lo que realmente distingue a Mar del Sur es la fisonomía de sus costas. La inmensidad del mar está en los arroyos La Tigra y La Carolina que crean ecosistemas ideales para la observación de aves y pesca deportiva.
Los que conocen el lugar recomiendan visitar Rocas Negras, un sector que es un “santuario” para los pescadores de pejerrey. También está la casa de los caracoles, una construcción que tiene un revestimiento con millones de piezas recolectadas de la orilla. En tanto, la Estancia la Eufemia alberga a la Capilla Divina Pastora, ideal para hacer una caminata.
Si bien en Mar del Sur no abundan las grandes cadenas gastronómicas, se destacan los pequeños bodegones y restaurantes familiares que ofrecen platos caseros con pesca del día y productos regionales.
Con sus playas solitarias y su aire de misterio histórico, Mar del Sur no es solo un punto en el mapa; es una invitación a detener el reloj y disfrutar del verano en su estado más puro.


