Ni limonero ni naranjo: los árboles frutales que sí conviene podar en mayo
Mayo marca el inicio de una etapa clave para revisar los árboles frutales, aunque no todas las especies toleran la poda de la misma manera.
La poda de frutales en otoño debe adaptarse a la especie, el clima y el estado de los árboles.
SHUTERSTOCKMayo suele traer una señal clara para quienes tienen frutales en casa: el jardín baja el ritmo, las hojas empiezan a caer y muchos árboles se preparan para el descanso invernal. En ese contexto, la poda aparece como una tarea tentadora, aunque no siempre conviene hacerla de la misma forma ni en todas las especies.
La regla general es observar antes de cortar. En los frutales de hoja caduca, como manzanos, perales, ciruelos o durazneros, el otoño puede servir para hacer podas de limpieza, retirar ramas secas, enfermas o mal ubicadas y empezar a ordenar la estructura. Sin embargo, en zonas frías o con heladas frecuentes, muchos especialistas recomiendan esperar al invierno avanzado o a la salida del frío para evitar daños en la planta.
Qué árboles pueden podarse en mayo
Los árboles que pierden sus hojas son los principales candidatos para una intervención en esta época. El manzano y el peral toleran bien la poda en reposo, siempre que se hagan cortes limpios y no se retire más madera de la necesaria. El membrillero también admite una poda moderada, orientada a corregir la copa y eliminar ramas envejecidas. En todos los casos, la idea no es “vaciar” el árbol, sino mejorar la entrada de luz, ordenar el crecimiento y conservar ramas productivas.
Entre los frutales de carozo, como ciruelo, duraznero, damasco y cerezo, la poda exige más cuidado. Documentos técnicos señalan que estos árboles pueden tener mayores problemas de cicatrización, por lo que se recomienda intervenir temprano en otoño o a la salida del invierno, con especial atención en ramas gruesas. En cerezo, por ejemplo, la poda debe ser suave y muy selectiva; en ciruelo, se favorecen ramas jóvenes y bien orientadas, sin forzar correcciones grandes en una sola temporada.
Por qué mayo puede ser una oportunidad
Una poda bien hecha ayuda a que el árbol concentre energía, reduzca ramas improductivas y llegue mejor preparado a la brotación de primavera. También permite retirar madera seca, chupones, ramas cruzadas o sectores afectados por enfermedades. Ese trabajo mejora la ventilación de la copa, facilita la entrada de luz y puede colaborar con una producción más equilibrada en la temporada siguiente.
La clave está en no excederse. Una poda muy intensa puede debilitar al frutal, especialmente si todavía no entró del todo en reposo o si se aproxima una seguidilla de heladas. Por eso se recomienda trabajar en días secos, con herramientas afiladas y desinfectadas, y evitar cortes innecesarios. En ramas grandes, el corte debe hacerse de forma prolija para no desgarrar la corteza.
Por qué no conviene podar cítricos ahora
El caso de los cítricos es distinto. Limoneros, naranjos, mandarinos y pomelos conservan hojas durante todo el año y son más sensibles al frío. Una poda fuerte en mayo puede dejar brotes y heridas expuestas justo antes de las temperaturas más bajas. En limonero, materiales del INTA recomiendan podar una vez pasado el período de bajas temperaturas de otoño-invierno y después de la cosecha.
Por eso, antes de tomar la tijera, conviene mirar tres cosas: la especie, el clima de la zona y el estado real del árbol. Mayo puede ser un buen mes para limpiar, ordenar y planificar la poda de frutales caducos, pero no para aplicar la misma receta a todo el jardín. En cítricos, la paciencia suele ser la mejor decisión: esperar a que pase el frío ayuda a proteger la planta y a evitar problemas en la próxima brotación.