ver más

Muy interesante: cómo se vive la sexualidad, según la edad

A medida que pasan los años, cambian las formas de relacionarnos y el modo de conseguir placer. Lo cuantitativo vs lo cualitativo.

El sexo está siempre presente a lo largo de nuestra vida, más allá del modo en que nos vinculemos con él. La sexualidad nos atraviesa de pies a cabeza y nos influye mucho más de lo que sospechamos en nuestros estado y desarrollo. La sexualidad es mucho más que el coito. Nos define en nuestra perspectiva y en los vínculos interpersonales, Solo tenemos que aceptar la apertura mental más conveniente para tratar un tema muy humano y sensible, sin los dramas que la carga cultural le arroja. Y en la medida en que la edad avanza, cambia nuestro enfoque sexual.

La sexualidad es necesario vivirla a pleno. Se tiene toda una vida para disfrutarla. Claro que está que cada persona tiene sus tiempos para llegar a su plenitud sexual. No siempre es desde el vamos, y es sano atravesar un proceso no libre de ciertas adaptaciones, pruebas y errores, hasta llegar a la bendita plenitud, sea la edad que sea, que nos da mayor calidad de vida. Por eso antes de disfrutar de a dos, es preciso una autointrospección para conocer lo que más nos gusta y lo que no. Esto es para saber la forma de legar a la cima de nuestro clímax.

Según la edad, cambia la manera de vincularnos con nuestra sexualidad

La sexualidad, según la edad

La sexualidad empieza a manifestarse desde la primera infancia. Es el momento en el que vamos conociendo nuestro cuerpo y empezamos a definirnos por nuestras similitudes y diferencias físicas con respecto al otro sexo. Desde muy pequeños a los niños les gusta mirar (voyerismo) y mostrarse en público (exhibicionismo), de este modo se inician los primeros juegos sexuales, aunque sean de carácter tan inocente como jugar a médicos y enfermeras. Esto implica que la sexualidad no es inocente en ninguna etapa, ya que empieza a definirnos desde el comienzo.

En la adolescencia la sexualidad se vuelve algo turbulenta porque irrumpe con fuerza en una etapa que el cuerpo vive un proceso de ebullición de las hormonas. Aquí se vive un despertar de la libido, aunque cada joven vive este proceso de una forma distinta y a su ritmo. La pubertad tiene lugar en este momento e implica el proceso por el cual el organismo infantil se convierte en el organismo de adolescente. Un cuerpo de niño/niña se convierte en un cuerpo de hombre/mujer. Y el deseo sexual da lugar a la masturbación y la búsqueda del debut y la pérdida de la virginidad.

Ya en la primera juventud se experimenta un deseo cada vez mayor, el cual se intenta satisfacer de forma impulsiva e inmediata, sobre todo en el caso de los chicos. Este desenfreno sexual es necesario encauzarlo para no quemar etapas y lamentar embarazos tempranos. Y en esta franja que va de los 18 a los veintipico se considera que lo más importante es hacer el amor todas las veces que sea posible, sobre todo porque a esta edad son muchos los que creen de forma equivocada que cuando lleguen a los 60 años dejarán de tener sexo.

En la adolescencia y la primera juventud el sexo no se disfruta, se practica a como dé lugar

Los 30 y los 40 años representan el rango de edad en el que más sexo se practica. Así se desprende de un estudio de una empresa europea de juguetes sexuales. Son los que mantienen un mayor número de encuentros sexuales, seguidos de cerca por el grupo de 25 y 30 años. Según Valerié Tasso, sexóloga e investigadora francesa, esto se debe a “que se trata de una sexualidad adultista”. Para ella, el dato es lógico, “puesto que a estas edades nos conocemos mejor por dentro y por fuera y sabemos lo que queremos, por lo que mantenemos más relaciones sexuales”. 

Después de los 40 años, el hombre disminuye la producción de testosterona, la hormona clave del deseo sexual masculino, en un proceso similar al de la menopausia en las mujeres. La mujer está mejor informada y preparada para la menopausia, sin embargo la mayoría de los hombres no conoce nada de la andropausia y cuando aparece sufre un bajón en su autoestima. Esta es la verdadera causa que le lleva al cuarentón a buscar mujeres más jóvenes para reafirmar su atractivo y potencia sexual. En esta franja de edad el deseo sexual empieza a discontinuarse, la líbido empieza a ceder, lo que implica que no siempre se esté dispuesto para el encuentro sexual, como ocurrí antes. Pero no hay que desmoralizarse. Después de los 40 las parejas están más abiertas a explorar debido a la confianza sexual. 

En los 50 es la etapa para relanzarnos en caso de que ya no nos motiven los mismos juegos o tipos de encuentros que fomentábamos antes. Es el momento para redescubrir nuestra sexualidad, ser selectivos y audaces a la vez. No estamos marchitos, solo que nuestro cuerpo nos va indicando los límites y la necesidad de buscar nuevos estímulos antes que quedarnos en la queja crónica por el avance de la edad.

La sexualidad en adultos mayores muchas veces aparece invisibilizada: en producciones culturales, en la publicidad, en nuestro lenguaje o en la familia. El deseo sexual no desaparecen solo por convertirse en adulto mayor. Lo que sucede, en realidad, es que la sexualidad se transforma teniendo como base las experiencias vividas en los años de juventud. Contrario a las creencias, sí es común que los adultos mayores mantenga su vida sexual activa, especialmente cuando aún conviven en pareja y no sufren alguna enfermedad degenerativa.