Mascotas: ¿cada cuánto tengo que lavar el plato de comida de mi perro?
Tener mascotas en el hogar implica muchas responsabilidades, como el paseo, la higiene, la rutina y la alimentación, entre otros aspectos. En relación con esto último, es habitual que cada animal tenga su propio plato para alimentarse, pero muchas veces se descuida la limpieza del mismo.
En este sentido, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) realizó un estudio en el que analizó los hábitos de limpieza de los dueños de mascotas. La investigación incluyó a 417 personas divididas en tres grupos: quienes siguieron las recomendaciones de la FDA para lavar los platos, quienes los limpiaron de la misma manera que la vajilla de los humanos y, por último, quienes continuaron con su rutina habitual.
Los resultados del estudio demostraron que los primeros dos grupos lograron eliminar el 99% de los gérmenes y bacterias presentes en los platos de comida. En cambio, en el tercer grupo, los niveles de bacterias y contaminación fueron significativamente elevados.
¿Cada cuánto hay que lavar los platos de nuestros perros?
Basándose en estos estudios, los expertos recomiendan lavar el plato de comida de la mascota con una frecuencia mínima de ocho días. Sin embargo, también sugieren seguir una serie de pasos para garantizar una limpieza óptima y evitar problemas de salud tanto en el animal como en las personas del hogar.
- Antes de servir la comida: se debe utilizar un recipiente distinto para extraer el alimento del envase en lugar de emplear directamente el plato del perro.
- Después de la comida: es importante retirar los restos de alimento y lavar el recipiente con un utensilio destinado exclusivamente a esta tarea.
- Usar agua caliente: se recomienda lavar a una temperatura de aproximadamente 70°C para una desinfección más efectiva.
- Aplicar desinfectantes: se pueden utilizar productos caseros o comerciales, siempre asegurándose de que no sean agresivos para la mascota.
- Secado adecuado: tras el lavado, el recipiente debe secarse completamente antes de volver a usarlo en la próxima comida.