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Lucite con esta receta de scones de queso caseros para el mate

La receta receta de scones de queso, es fácil y lograrás una textura esponjosa, dorada y perfecta, para acompañar el mate o una merienda salada bien casera.


Si buscás algo rápido para la merienda, esta receta de scones de queso es ideal. Son suaves, esponjosos y con un sabor intenso a queso que los hace irresistibles. Se preparan en pocos minutos y quedan perfectos para acompañar el mate, el o una picada casera.

Algunas versiones de la receta de scones de queso incorporan hierbas o panceta para sumar sabor.

Rinde: 10 porciones

Ingredientes

  • 250 gramos de harina 0000.

  • 120 gramos de queso rallado.

  • 100 gramos de manteca fría.

  • 120 gramos de leche.

  • 10 gramos de polvo de hornear.

  • 4 gramos de sal.

  • 1 huevo (aproximadamente 60 gramos).

  • 30 gramos de queso rallado extra para la superficie.

Paso a paso para crear unos scones de queso deliciosos

1- En un bol grande mezclá la harina 0000, el polvo de hornear y la sal.

2- Agregá la manteca fría en cubos y desmenuzá con los dedos hasta lograr una textura arenosa.

3- Sumá el queso rallado y mezclá.

4- Batí ligeramente el huevo y agregá junto con la leche a la preparación.

5- Uní los ingredientes hasta formar una masa suave sin amasar demasiado.

6- Estirá la masa sobre la mesada hasta lograr un grosor de aproximadamente dos centímetros.

7- Cortá los scones con un cortante o vaso.

8- Colocá los scones de queso en una placa para horno.

9- Espolvoreá el queso rallado extra por encima y llevalos a horno precalentado a 200 grados y horneá durante 15 a 18 minutos hasta que estén dorados.

El secreto de una buena receta de scones de queso es no amasar demasiado la masa.

De la cocina a la mesa

Esta receta de scones de queso es perfecta para resolver una merienda rápida y sabrosa. La combinación de manteca y queso crea una textura suave por dentro y dorada por fuera que resulta irresistible. Si querés, podés sumar hierbas, pimienta o incluso queso azul para intensificar el sabor. Lo mejor es comerlos recién hechos, tibios y bien aromáticos. De todas maneras, se conservan bien un día en un recipiente cerrado y calentarlos unos minutos antes de servir. ¡Súper fáciles!.