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Los nombres que elegían los argentinos hace un siglo y que hoy son una rareza

Los registros de comienzos del siglo XX esconden nombres que quedaron en el pasado, pero que hoy podrían volver a convertirse en una gran elección.

Amalia, Aurora y Leonor son algunos de los nombres de mujer que ya se utilizaban en Argentina hace más de 100 años y conservan significados particulares.

Amalia, Aurora y Leonor son algunos de los nombres de mujer que ya se utilizaban en Argentina hace más de 100 años y conservan significados particulares.

Elegir nombres para un bebé suele llevar a mirar las tendencias actuales, aunque a veces las mejores opciones están mucho más atrás en el tiempo. Los registros históricos de Argentina muestran que hace más de 100 años había nombres que hoy resultan poco habituales, pero que conservan una sonoridad capaz de funcionar perfectamente en la actualidad.

El Registro Nacional de las Personas cuenta con una base histórica que permite conocer los nombres registrados en el país desde 1922. En aquel año, María, Rosa, José, María Luisa, Carmen y Ana estaban entre los más elegidos, aunque detrás de ellos aparecían decenas de alternativas que con el paso de las generaciones fueron perdiendo protagonismo.

Entre esos antiguos nombres hay varios que podrían tener una segunda oportunidad. Algunos son cortos, otros tienen raíces germánicas, latinas o griegas y muchos hoy llaman la atención precisamente porque dejaron de escucharse con tanta frecuencia.

Vicente, Ernesto y Lorenzo aparecen entre los nombres de hombre registrados hace un siglo que hoy podrían volver a ganar terreno.

Vicente, Ernesto y Lorenzo aparecen entre los nombres de hombre registrados hace un siglo que hoy podrían volver a ganar terreno.

10 nombres de mujer usados en Argentina hace más de 100 años

  1. Amalia: en 1922 aparece 59 veces en los registros. Es un nombre de origen germánico vinculado con la raíz amal, relacionada con el trabajo o la actividad. Su significado suele interpretarse como "trabajadora" o "laboriosa".
  2. Aurora: fue registrado 54 veces aquel año. Proviene del latín y significa "amanecer" o "alba". En la mitología romana, Aurora era además la diosa que anunciaba la llegada del día.
  3. Matilde: aparece 43 veces en los datos de 1922. Tiene origen germánico y surge de términos relacionados con la fuerza y la batalla, por lo que suele traducirse como "poderosa en la batalla" o "guerrera fuerte".
  4. Josefina: fue registrado al menos 43 veces durante ese año. Es la forma femenina de José, de origen hebreo, y su significado tradicional es "Dios añadirá" o "Dios aumentará".
  5. Adela: aparece 38 veces. Procede del germánico y deriva de una raíz vinculada con la nobleza. Su significado es "noble" o "de noble linaje".
  6. Elisa: también suma 38 registros en 1922. Es una forma abreviada de Elisabeth o Isabel y tiene origen hebreo. Habitualmente se interpreta como "Dios es mi juramento".
  7. Emma: ya figuraba en Argentina hace más de un siglo, con 27 registros en 1922. Su origen es germánico y se lo relaciona con la idea de totalidad o universalidad, por lo que suele interpretarse como "entera" o "universal".
  8. Irene: aparece 26 veces en aquel registro. Proviene del griego eirene y su significado es sencillo y directo: "paz". En la antigua Grecia, Eirene era precisamente la personificación de la paz.
  9. Carmela: también fue utilizado al menos 26 veces. Deriva de Carmen y tiene raíces hebreas vinculadas al monte Carmelo. Su significado suele asociarse con "jardín", "viña" o "jardín de Dios".
  10. Leonor: cuenta con 25 registros en 1922. Su origen exacto es discutido, aunque se difundió ampliamente en Europa durante la Edad Media. Tradicionalmente se lo vincula con ideas como la luz, la compasión o la nobleza.

10 nombres de hombre que podrían volver a escucharse

Entre los varones también aparecen alternativas muy diferentes de las que dominan actualmente. Algunos de estos nombres fueron relativamente habituales hace un siglo y otros eran menos frecuentes, pero todos están documentados en la Argentina de 1922.

  1. Vicente: fue registrado 45 veces aquel año. Proviene del latín Vincentius, derivado de vincere, "vencer". Su significado puede interpretarse como "vencedor" o "el que vence".
  2. Domingo: aparece 41 veces. Tiene origen latino y proviene de Dominicus, cuyo significado es "perteneciente al Señor" o "consagrado al Señor".
  3. Ernesto: suma 28 registros en 1922. Es de origen germánico y se relaciona con la seriedad, la firmeza y la determinación. Su significado suele expresarse como "serio", "decidido" o "perseverante".
  4. Armando: aparece 25 veces. También tiene raíces germánicas y se forma a partir de elementos relacionados con el ejército y el hombre. Suele interpretarse como "hombre del ejército" o "guerrero".
  5. Lorenzo: ya se utilizaba en el país en 1922 y figura 10 veces en los registros de aquel año. Proviene del latín Laurentius y originalmente hacía referencia a una persona procedente de la ciudad de Laurentum. Con el tiempo también quedó asociado al laurel, símbolo de victoria y honor.
  6. Américo: aparece nueve veces. Tiene múltiples orígenes y está relacionado con el nombre que dio origen también a América. Su significado suele vincularse con la idea de un gobernante poderoso o trabajador.
  7. Florentino: también figura nueve veces en 1922. Deriva del latín Florentinus, relacionado con florens, y puede traducirse como "floreciente", "próspero" o "el que prospera".
  8. Carmelo: aparece ocho veces. Al igual que Carmela, está relacionado con el monte Carmelo y tiene raíces hebreas. Su significado se asocia con un "jardín" o un "lugar fértil".
  9. Marcelino: también cuenta con ocho registros. Es un diminutivo de Marcelo, nombre latino relacionado con Marte, el dios romano de la guerra. Por eso suele interpretarse como "pequeño guerrero" o "consagrado a Marte".
  10. Hilario: aparece ocho veces en los registros de 1922. Proviene del latín Hilarius, a su vez derivado del griego, y significa "alegre", "jovial" o "de buen ánimo".

Los nombres cambian con las generaciones y muchos que alguna vez parecieron pasados de moda terminan regresando. Los registros argentinos muestran que esa búsqueda no necesita necesariamente inventar nuevas variantes: basta con mirar un siglo hacia atrás para encontrar opciones como Amalia, Leonor, Aurora, Vicente o Lorenzo que todavía pueden sonar actuales.