Los cuidados esenciales de la prímula, la bella planta de la primavera que brilla en todo jardín
Hay plantas para todos los gustos, con flores grandes o chicas, colores llamativos o suaves, y aromas intensos y/ dulces. Sin dudas, las prímulas son una de las especies más bellas para llenar de vida todo jardín. A pesar de que suelen cultivarse entre finales de invierno y comienzos de primavera, todavía están a tiempo de sembrarlas y conocer todos los cuidados para presenciar su bella floración. Aquí te contamos todo lo necesario para que cuides tu prímula en el jardín.
Las prímulas, también conocidas como primaveras, son plantas perennes con más de 500 especies. Cada planta presenta flores con cinco pétalos pequeños que pueden encontrarse de una amplia variedad de colores, y aromas agradables y suaves. Lo cierto es que, de todas las especies, las más conocidas son la Primula acaulis, la Primula obconica y la Prímula silvestre.
Luz y ubicación
De acuerdo con Ecología Verde, “las prímulas necesitan de una ubicación bien iluminada. En exterior procuraremos ubicarlas en alguna zona de semisombra o donde estén cubiertas de la luz directa de las peores horas, mientras que en interior le buscaremos una zona muy luminosa pero, de nuevo, a cubierto de la incidencia solar directa”.
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Riego
Las prímulas requieren de una gran cantidad de humedad para crecer de forma saludable. Según los jardineros, el sustrato debe estar humedecido permanentemente. Ten en cuenta que no hay que encharcar el sustrato para que no se pudran las raíces. Además, aconsejan regar estas plantas cada 48 a 72 horas en los meses cálidos y una vez a la semana en invierno.
Clima
La resistencia a las bajas temperaturas depende de la especie de prímula que tengamos. Aún así, lo mejor es no exponerlas a temperaturas extremas. “Estas plantas agradecen climas templados de entre 14 ºC y 18 ºC, por lo que en zonas muy cálidas la planta puede sufrir mucho. Además, la prímula agradece una humedad ambiental moderada”, señalan desde Ecología Verde.
Sustrato
Busca un sustrato con buen drenaje para que se mantenga húmedo pero sin llegar al extremo de pudrir las raíces de la planta. Debe ser un sustrato rico en materia orgánico, suelto y ligero. Puedes mezclar fibra de coco y una parte de humus de lombriz con sustrato universal, por ejemplo.