Lo usamos siempre: este objeto acumula todos los microbios de la cocina
Hay zonas de la casa que son propensas a tener más microbios, por ende, más contaminación. El baño es una de estas junto con la cocina. En el segundo caso, solemos aislar patógenos en utensilios, licuadoras, tablas de cortar y esponjas; todos elementos que utilizamos a la hora de cocinar y lavar.
Dentro de la cocina, hay objetos que utilizamos en la limpieza diaria que, por sí solos acumulan la mayor cantidad de microbios. En este sentido, uno de estos objetos son los utensilios de madera ya que no se consideran seguros a nivel microbiológico. Pues, en el año 1991, el Departamento de Agricultura de E.E.U.U. recomendó no utilizar tablas de cortar de madera para cocinar. La razón es que la madera es un material poroso que conserva la humedad, necesaria para el crecimiento microbiano. Además, suele formar grietas en las que pueden acumularse millones de microorganismos.
Este es el objeto que acumula más microbios en la cocina
Hay un elemento de uso común en la cocina que acumula todos los microbios y pocos se dan cuenta de ello. Se trata de los estropajos o esponjas de cocina. Cada día, usamos la esponja para lavar los platos y utensilios de cocina, pero también se le suele dar un uso más extenso al limpiar con ella otras superficies como la mesada o incluso estantes de refrigeradores. Esto puede ser la causa de una contaminación cruzada.
Las esponjas presentan una humedad constante, debido a su estructura porosa y aireada. Además, caen restos de comida que son nutrientes para el crecimiento bacteriano. Así es que estudios calculan que los estropajos son capaces de albergar 54.000 millones de bacterias por centímetro cúbico. ¡Una locura! Por otro lado, las esponjas acumulan patógenos como Salmonella spp., Listeria monocytogenes, Enterobacter cloacae, Klebsiella oxytoca o Cronobacter sakazakii. Por esto, su reemplazo y limpieza debe ser más constante.
En el 2020, expertos realizaron un estudio sobre la calidad microbiológica de las esponjas de cocina utilizadas en residencias universitarias. Este reveló que las esponjas eran utilizadas, también, para limpiar el horno, restos de comida en el piso, y el refrigerador. Los resultados demostraron que contenían altos números de bacterias aeróbicas mesófilas, coliformes, enterobacterias y de levaduras y hongos filamentosos, cada caso con al menos 70.000 millones de bacterias por centímetro cúbico.
Las enterobacterias aisladas fueron Enterobacter cloacae y Klebsiella oxytoca, ambas patógenas humanas. Todos los que tenían Enterobacter cloacae resistieron a antibióticos como la amoxicilina, la cefalotina, la cefoxitina y el cefuroxima-axetilo.