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Lengua de suegra en invierno: cada cuánto regarla para que no se dañe

La lengua de suegra requiere un riego mínimo en invierno, observando signos de sequedad en la tierra y las hojas para evitar dañarla.

La lengua de suegra es una de las plantas más resistentes de casa. Foto: Archivo

La lengua de suegra es una de las plantas más resistentes de casa. Foto: Archivo

La lengua de suegra llegó a los hogares para quedarse. Resistente, elegante y de muy fácil mantenimiento, es una de las plantas de interior más elegidas por quienes buscan sumar verde sin dedicarle demasiado tiempo.

Aunque el riego es algo de lo que nos podemos olvidar por días, es importante mantener la tierra ligeramente húmeda. En verano lo ideal es regar cada 10 o 15 días, mientras que en invierno con una o dos veces por mes es suficiente.

Factores a tener en cuenta al momento de regar en invierno

El exceso de agua puede ser el peor enemigo de las raíces de la lengua de suegra. En invierno, la planta reduce su actividad y necesita mucho menos líquido, por lo que regular el riego es clave para que crezca de forma saludable. Si está en maceta, hay que tener en cuenta que el sustrato se seca más lentamente que en épocas de calor, lo que aumenta el riesgo de encharcamiento. Con la sansevieria siempre es mejor quedarse corto con el riego que pasarse.

Señales que indican que hay que regar la planta

  • La tierra está completamente seca al tacto en los primeros centímetros.
  • Las hojas empiezan a arrugarse o perder su firmeza habitual.
  • El color de las hojas se ve más opaco o menos vibrante que de costumbre.
  • La maceta se siente notablemente más liviana al levantarla.
  • Las puntas de las hojas comienzan a ponerse amarillas o marrones.
La lengua de suegra requiere muy pocos cuidados en invierno. Foto: Archivo

La lengua de suegra requiere muy pocos cuidados en invierno. Foto: Archivo

Además del riego, hay otros factores que influyen en el bienestar de la planta durante los meses fríos. La lengua de suegra tolera bien las bajas temperaturas pero no soporta las heladas ni las corrientes de aire frío directo, por lo que conviene alejarla de ventanas y puertas que se abran con frecuencia. Finalmente, en invierno no es necesario abonarla ya que la planta está en reposo y no aprovecha el fertilizante para crecer.