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Lavanda en primavera: cuándo y cómo regarla para que florezca

Con la primavera, la lavanda requiere cuidados hídricos específicos para evitar la pudrición de raíces y potenciar su floración.

La lavanda necesita que el sustrato se seque por completo entre cada riego primaveral.

La lavanda necesita que el sustrato se seque por completo entre cada riego primaveral.

La llegada de la primavera marca el despertar de la naturaleza y, con ella, el momento clave para ajustar los cuidados de nuestras plantas de exterior. Entre las especies más elegidas por su aroma, su resistencia y su belleza rústica se destaca la lavanda. Sin embargo, uno de los errores más comunes al comenzar la temporada de temperaturas templadas es excederse con los cuidados hídricos.

A diferencia de otras plantas ornamentales que exigen humedad constante, la lavanda es una especie xerófila, lo que significa que tolera de forma excelente la sequía pero sufre graves daños ante el exceso de agua. Saber encontrar el equilibrio justo durante los meses de mayor crecimiento es fundamental para evitar que las raíces se pudran y garantizar una floración abundante y perfumada.

El momento justo y la frecuencia ideal

Durante el invierno, la planta entra en un período de reposo vegetativo que reduce al mínimo sus necesidades de agua. Al arrancar la primavera, con el incremento gradual de las temperaturas y las horas de luz, el riego debe retomarse de manera paulatina pero sin exagerar.

Los especialistas recomiendan regar la lavanda únicamente cuando el sustrato se encuentre completamente seco al tacto en profundidad. En las semanas primaverales templadas, esto suele traducirse en un riego espaciado cada siete o diez días, dependiendo de si se cultiva en maceta o directamente en tierra firme.

La lavanda necesita que el sustrato se seque por completo entre cada riego primaveral.  

La lavanda necesita que el sustrato se seque por completo entre cada riego primaveral.

Consejos clave para evitar errores

Para asegurar que la planta atraviese la primavera de la mejor manera, es fundamental seguir algunas pautas sencillas al momento de regar:

  • Evitar el encharcamiento: el suelo debe tener un excelente drenaje; si el agua se acumula en la base, las raíces desarrollarán hongos letales.

  • Regar por la mañana: hacerlo a primera hora permite que la humedad superficial se evapore rápidamente con los primeros rayos del sol.

  • No mojar las hojas ni las flores: el chorro de agua debe dirigirse siempre directamente a la base de la planta, protegiendo el follaje para prevenir enfermedades.