ver más

Las cinco plantas para sembrar en invierno que estallarán de flores en verano

La anticipación en la siembra de bulbos, tubérculos y rizomas durante el invierno garantiza un jardín vibrante y con floraciones abundantes en verano.


Lo que se siembra en el jardín en las estaciones frías, mientras la tierra descansa bajo la amenaza del hielo, es la promesa de una explosión de plantas en los meses más cálidos. Anticiparse y plantar bulbos, tubérculos y rizomas permite que las raíces se asienten con firmeza.

Plantas que florecerán en verano

Este desarrollo subterráneo previo da como resultado plantas más robustas y florecimientos sensiblemente más abundantes que los de aquellos ejemplares colocados sobre la hora en primavera.

Para lograr un jardín vibrante de mediados de año en adelante, expertos e instituciones internacionales de jardinería destacan especies clave que transforman el paisaje veraniego.

Plantas que embellecen el jardín. Fuente: Shutterstock.

Las dalias pertenecen a la familia de las Asteraceae. Es una de las grandes estrellas del verano gracias a sus flores multicolores que van desde diminutos pompones hasta corolas que superan los 20 centímetros de diámetro. Necesita al menos seis horas de sol directo y un suelo fértil, húmedo y con buen drenaje.

Los expertos sugieren sembrar los tubérculos en macetas protegidas del frío hacia fines del invierno para adelantarse a la temporada. Cuando el brote central alcance los 30 centímetros, es clave realizar un despunte en la punta para estimular la ramificación y multiplicar las flores.

Por su parte, el gladiolo aporta distinción e impacto arquitectónico. Se plantan en primavera, un par de semanas antes de la última helada, o desde mediados de invierno en regiones de clima benigno.

La tercera opción es el lirio africano o agapanto. Se destaca por sus densas umbelas de flores tubulares en tonos azules, violáceos o puros blancos que se elevan sobre tallos de hasta un metro. En zonas de inviernos suaves, los rizomas se ubican en la tierra durante el otoño. En climas más fríos, se espera a la primavera cuando la temperatura del suelo supere los 10 °C.

La cuarta opción son las cannas. Para quienes buscan una estética frondosa y exótica, estas plantas son la opción ideal. Se destacan, tanto por sus vistosas flores rojas, naranjas o amarillas como por sus voluminosas hojas, que van del verde profundo al bordó o veteado. En este caso los rizomas deben resguardarse en invierno en cajas con sustrato ligeramente húmedo a temperaturas de entre 5 y 10 °C.

Por último, la Watsonia, conocida popularmente como bugle lily, es una bulbosa nativa de Sudáfrica que recuerda al gladiolo por sus estilizadas espigas, aunque con un porte más sutil y delicado. Sus flores tubulares exhiben matices que van del rosa al salmón. Según la guía botánica Gardenia, es una especie de bajo mantenimiento. Requiere exposición a pleno sol, excelente drenaje y cormos ubicados a unos 10-15 cm de profundidad.