Las cinco hortalizas ideales para cultivar con el frío del invierno
Asegurar alimento fresco durante el invierno es posible gracias a hortalizas que prosperan con el frío.
Las hortalizas que crecen en invierno. Fuente: Shutterstock.
El cambio de estación y el descenso de la temperatura no son motivos para abandonar el jardín. Hay una gran variedad de vegetales que prosperan con el frío e incluso resisten heladas leves. Seleccionar las hortalizas correctas es el secreto para asegurar alimento fresco.
Las plantas para el invierno
Una opción es la lechuga. Existen variedades específicas adaptadas a las bajas temperaturas. Es un cultivo ideal para huertas urbanas o balcones, ya que ocupa poco espacio y permite ir sacando las hojas exteriores a medida que se necesitan, sin arrancar la planta.
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La segunda opción es la acelga que se destaca notable rusticidad y rapidez de crecimiento. Soporta muy bien las oscilaciones térmicas y, al igual que la lechuga, su cosecha es escalonada, lo que garantiza una producción constante.
La tercera recomendada es la espinaca. El clima fresco es su gran aliado, ya que evita que la planta florezca antes de tiempo y permite obtener hojas mucho más suaves, tiernas y sabrosas.
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También se puede optar por la zanahoria que se siente cómoda con los suelos con humedad estable y las temperaturas templadas a frías.
Por último, las habas son las reinas del invierno. Se siembran en otoño para recolectar sus vainas entre el final de la temporada invernal y el inicio de la primavera. Tienen el beneficio extra de fijar nitrógeno, mejorando la fertilidad de la tierra para los próximos cultivos.
Para que la producción no se detenga, los expertos sugieren adaptar las rutinas de mantenimiento a través de tres pilares fundamentales como el mulching o acolchado cubriendo la base de las plantas con pasto seco u hojas caídas.
Como el sol evapora el agua mucho más lento que en verano, la frecuencia de riego debe reducirse drásticamente. El exceso de humedad en épocas frías es la causa principal de la aparición de hongos y la pudrición de las raíces.
Es fundamental mudar o diseñar la huerta en el sector que reciba la mayor cantidad de horas de sol directo por día.