La planta que es prima de la rúcula y que es ideal para ensaladas

A pesar de su rusticidad frente a las heladas, la germinación de la planta puede ser un desafío si no se controlan las condiciones de temperatura y la humedad del suelo.

Ideal para saborear en una ensalada. Fuente: Shutterstock.

Ideal para saborear en una ensalada. Fuente: Shutterstock.

Conocida en el mundo gastronómico como valerianela, la hierba de los canónigos es una hortaliza de hoja más codiciada por los paladares exigentes gracias a su textura sedosa y su sabor sutilmente dulce. La planta es rústica frente a las heladas.

El talón de Aquiles de esta planta está en los primeros días de vida. Lograr que la semilla brote puede ser un verdadero dolor de cabeza si no se tienen en cuenta las exigencias de este cultivo.

La planta que es prima de la rúcula

La clave del éxito con la valerianela reside en mirar el termómetro. Para que la germinación sea exitosa, el suelo necesita registrar una temperatura constante de entre 10 y 18 grados centígrados. Si el termómetro supera los 20 grados, el proceso se frena por completo. Una vez que la planta logra emerger, su rango óptimo de crecimiento se mantiene en un clima fresco, tolerando perfectamente el frío intenso, el cual incluso mejora su calidad.

El fracaso inicial con los canónigos suele responder a algunas cosas. Al tener una semilla diminuta, cualquier descuido en el manejo del suelo puede ser fatal. El calor excesivo, el uso de semillas viejas y la falta de oxígeno por encharcamiento son los sospechosos de siempre.

shutterstock_2484936597
La planta para disfrutar en ensaladas. Fuente: Shutterstock.

La planta para disfrutar en ensaladas. Fuente: Shutterstock.

Sin embargo, el error más común es enterrarla demasiado o permitir que el sustrato se reseque. La semilla solo debe cubrirse con una capa de tierra que duplique su propio tamaño. Además, como es una especie de arranque lento que puede tardar hasta tres semanas en asomar, la humedad debe ser permanente durante ese bache de tiempo.

Cómo asegurarse el nacimiento de la planta

Un método infalible para asegurar el nacimiento de la planta consiste en acondicionar el terreno previamente. Lo ideal es regar el sector elegido del jardín antes de sembrar, esparcir las semillas, cubrirlas con una fina película de tierra para huerta y culminar con un rocío muy leve que evite que las semillas se desplacen.

Esta hortaliza se adapta a la vida en macetas o cajones, siempre y cuando se utilice un sustrato de alta calidad que combine tierra negra, turba y perlita.

El mantenimiento posterior exige paciencia. Es vital retirar las malezas competidoras y realizar un raleo si las plantas crecen demasiado juntas.

A partir de los dos meses desde la siembra, los canónigos están listos para ingresar a la cocina. La recolección debe realizarse de la misma manera que con la lechuga, retirando las hojas exteriores de forma manual y dejando el corazón intacto para que la planta continúe produciendo a lo largo de la temporada fría.