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Lavanda: los cuidados esenciales para lograr una planta llena de flores

Conocé los secretos para una lavanda espléndida: desde la elección de la maceta y el sustrato hasta la poda regular para estimular su crecimiento y floración.

Consejos para que esté radiante.

Consejos para que esté radiante.

La lavanda es una de las plantas más elegidas para decorar balcones y jardines. Su perfume, sus flores violetas y su capacidad para resistir altas temperaturas y períodos de sequía la transforman en una opción ideal para quienes buscan belleza.

Trucos para que florezca la lavanda

Además de aportar color y fragancia, esta especie atrae abejas y mariposas, favoreciendo la presencia de polinizadores. Si bien se trata de una planta resistente, algunos cuidados básicos pueden potenciar su crecimiento y garantizar una floración abundante durante gran parte del año.

Lo primero que hay que saber es que la maceta debe tener un buen drenaje. Las raíces de esta planta son sensibles al exceso de humedad, por lo que se recomienda utilizar macetas profundas, de al menos 30 centímetros, y preferentemente de barro o terracota.

Lavanda, ideal para atraer dinero. Foto: SHUTTERSTOCK
La lavanda desprende un aroma exquisito. Foto: SHUTTERSTOCK

La lavanda desprende un aroma exquisito. Foto: SHUTTERSTOCK

Antes de colocar el sustrato, es conveniente incorporar una capa de piedras o grava en la base para facilitar la evacuación del agua y evitar encharcamientos.

Esta planta necesita una exposición solar abundante para crecer fuerte y producir flores. Los especialistas aconsejan que reciba un mínimo de seis horas diarias de luz directa.

Cuando permanece en lugares demasiado sombreados, la planta pierde vigor, se vuelve más frágil y reduce considerablemente su floración. Además, una buena circulación de aire ayuda a prevenir enfermedades y mantener el follaje en óptimas condiciones.

A diferencia de muchas especies ornamentales, la lavanda tolera mejor la falta de agua que el exceso de riego. Durante el verano puede requerir riegos algo más frecuentes, mientras que en invierno conviene espaciar las aplicaciones de agua.

Con el paso del tiempo, la lavanda puede adquirir un aspecto leñoso y disminuir su capacidad de floración. Para evitarlo, se recomienda retirar las flores marchitas luego de cada ciclo y realizar podas ligeras de mantenimiento.

Aunque soporta bajas temperaturas, las heladas intensas pueden afectar especialmente a las plantas cultivadas en macetas.