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La "planta de oración" que parece una verdadera obra de arte

Conocé la Calathea Orbifolia, una planta de oración que se destaca por sus hojas únicas y un fascinante movimiento nocturno que sorprende en cualquier hogar.


En el diseño de interiores las plantas han dejado de ser un simple accesorio para convertirse en las verdaderas protagonistas del espacio. La Calathea Orbifolia se corona como una de las más codiciadas. Su verdadero espectáculo está en su follaje.

La planta favorita

Aunque la belleza de esta planta es de alto impacto, su mantenimiento no requiere de secretos complejos, sino de constancia y de replicar las condiciones de su hábitat natural.

Al ser una planta que crece bajo el manto de las selvas tropicales, la Calathea Orbifolia no tolera el sol directo. La radiación fuerte es su peor enemiga, ya que puede provocar quemaduras severas o manchas antiestéticas en sus hojas. El lugar ideal para ubicarla es una habitación muy bien iluminada, donde reciba luz brillante pero siempre de forma indirecta o tamizada.

A diferencia de otras plantas de interior que prefieren el olvido, esta variedad exige atención con el agua. El objetivo es lograr un equilibrio perfecto con un sustrato ligeramente húmedo de manera constante. No hay que dejar que la tierra se seque por completo entre riegos.

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Más allá del riego en la tierra, esta especie sufre mucho el aire seco de los ambientes cerrados, lo que suele manifestarse con puntas marrones y quebradizas en sus hojas.

Para que sus raíces se desarrollen sanas y sostengan el peso de sus grandes hojas, la Orbifolia necesita un sustrato de alta calidad. La mezcla perfecta debe estar compuesta por una tierra rica en materia orgánica, potenciada con compost o humus de lombriz para nutrirla.

“Baile” nocturno

Quienes deciden sumar una Calathea Orbifolia a su hogar se encuentran con una sorpresa maravillosa. Esta especie forma parte de las denominadas "plantas de oración"debido a una cualidad fascinante: su dinamismo.

Durante las horas del día, las hojas se despliegan por completo para captar la mayor cantidad de luz posible. Sin embargo, al caer la noche, realizan un movimiento natural de repliegue y se elevan ligeramente hacia el cielo, imitando el gesto de unas manos en posición de rezo. Un espectáculo botánico cotidiano que demuestra que esta planta está más viva que nunca.