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La menta alivia el dolor de verdad y hay estudios concretos que explican por qué

La menta no reemplaza un tratamiento médico. Pero los datos muestran que su efecto no es menor ni imaginario.


La menta, planta medicinal con siglos de uso documentado, contiene mentol, el compuesto activo que se extrae de sus hojas, actúa sobre receptores del sistema nervioso y reduce la percepción del dolor de forma medible. Estudios publicados en revistas como Cephalalgia y Pain lo confirman con datos.

El mentol de la planta interrumpe la señal de dolor

El mentol activa los receptores TRPM8 del sistema nervioso periférico. Esos receptores generan una sensación de frío que compite con la señal de dolor y la interrumpe. Es el mismo mecanismo que usan varios analgésicos tópicos de venta en farmacia.

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Un estudio de 2016 en Cephalalgia comparó la aplicación de mentol al 10% contra placebo en pacientes con migraña. El grupo tratado con el extracto de menta reportó reducción del dolor en el 35% de los casos a las dos horas. El resultado fue estadístico y reproducible.

Cómo usar la planta según el tipo de dolor

Para el dolor de cabeza, dos o tres gotas de aceite esencial obtenido de hojas de menta aplicadas en las sienes dan resultados en 15 a 30 minutos según ensayos clínicos. La planta fresca también sirve: frotar hojas directamente sobre la sien libera mentol activo.

Para el dolor abdominal y los cólicos, el aceite de menta en cápsulas con cubierta entérica es el formato más estudiado. Una revisión de 2014 en el Journal of Clinical Gastroenterology analizó 9 ensayos clínicos y concluyó que reduce los síntomas del colon irritable en el 40% de los pacientes. Una infusión de hojas frescas de menta también tiene efecto antiespasmódico.