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Irresistibles berlinesas: receta casera, tips y el relleno más delicioso

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unas deliciosas berlinesas con nuestra receta favorita e imbatible ¡manos a la obra!
Cómo hacer berlinesas caseras: receta fácil y paso a paso Foto: Shutterstock
Cómo hacer berlinesas caseras: receta fácil y paso a paso Foto: Shutterstock

Esta receta de berlinesas te enseñará cómo preparar en casa uno de los dulces más irresistibles: suaves, esponjosas y rellenas con lo que más te guste. Son perfectas para compartir en una merienda, sorprender en una reunión o simplemente disfrutar con una taza de café o chocolate.

Las berlinesas, también conocidas como bolas de fraile o “berlinas”, son una delicia de origen alemán (Berliner Pfannkuchen) que ha conquistado paladares en todo el mundo. En Latinoamérica, especialmente en Argentina y Uruguay, se han vuelto parte de la repostería cotidiana, y cada panadería tiene su propia versión. Generalmente están rellenas de dulce de leche, crema pastelera, mermelada o incluso chocolate.

Su preparación requiere una masa levada similar a la del brioche, frita en aceite caliente hasta quedar dorada por fuera y tierna por dentro. Una vez frías, se rellenan y se espolvorean con azúcar. Aunque parezcan laboriosas, siguiendo los pasos adecuados y respetando los tiempos de levado, el resultado será espectacular. ¡Vamos a la receta!

A diferencia de las donas, las berlinesas no tienen agujero en el centro, ya que se rellenan después de freír. Fuente: Shutterstock

 

Ingredientes

500 g de harina de trigo 0000, 75 g de azúcar, 10 g de sal, 25 g de levadura fresca o 8 g de levadura seca, 2 huevos grandes, 180 ml de leche tibia, 60 g de manteca (mantequilla) a temperatura ambiente, 1 cucharadita de esencia de vainilla, aceite vegetal para freír, azúcar común para rebozar, dulce de leche, crema pastelera o mermelada para rellenar.

 

Procedimiento

  1. Si usas levadura fresca, disuélvela en la leche tibia junto con una cucharadita de azúcar. Deja reposar 10 minutos hasta que se active y forme espuma. Si usas levadura seca, sigue el mismo procedimiento. Esto asegura que la levadura esté viva y lista para fermentar la masa.
  2. En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. Haz un hueco en el centro y agrega los huevos, la esencia de vainilla y la mezcla de leche con levadura. Comienza a integrar todos los ingredientes con una cuchara de madera o con la amasadora.
  3. Cuando la masa comience a tomar forma, añade la manteca en trozos pequeños. Amasa durante 10 a 15 minutos hasta obtener una masa lisa, elástica y apenas pegajosa. Si es necesario, espolvorea con un poco más de harina, pero sin excederte.
  4. Forma un bollo con la masa, colócalo en un bol engrasado y cúbrelo con film plástico o un paño. Deja levar en un lugar cálido hasta que doble su volumen, aproximadamente 1 a 1 hora y media.
  5. Desgasifica la masa suavemente y estírala con las manos o con un palo de amasar hasta que tenga un grosor de unos 2 a 3 cm. Corta discos con un cortador redondo (de unos 6 a 8 cm de diámetro) o usa un vaso. Coloca las porciones sobre una bandeja enharinada o con papel de horno.
  6. Cubre las porciones con un paño limpio y deja reposar unos 30 a 45 minutos más, hasta que vuelvan a inflarse.
  7. Calienta abundante aceite en una olla o sartén profunda a 160–170?°C. Fríe las berlinesas de a pocas por tanda para no enfriar el aceite. Cocínalas unos 2 minutos por lado hasta que estén bien doradas. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente.
  8. Mientras aún están tibias, pásalas por azúcar común para rebozar. Una vez frías, haz un pequeño corte lateral o un agujero con manga pastelera y rellénalas con dulce de leche, crema pastelera, mermelada de frambuesa o lo que prefieras.
En Argentina y Uruguay se conocen como bolas de fraile y suelen estar rellenas de dulce de leche. Fuente: Shutterstock


Lo ideal es consumirlas el mismo día, pero si sobran, guárdalas en un recipiente hermético. Puedes calentarlas unos segundos antes de servir para que recuperen su textura.

Las berlinesas caseras son un verdadero placer: su miga tierna, su corteza suave y su relleno generoso las convierten en una delicia que conquista a todos. Aunque requieren algo de tiempo y paciencia, el proceso es sencillo y muy gratificante. Personalizarlas con diferentes rellenos o decoraciones las hace aún más especiales, y no hay nada como saborear una recién hecha. ¡Y adisfrutar!