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Imágenes satelitales muestran lo cerca que estuvo el Día D de ser un fracaso absoluto

El Día D estuvo a pocas horas de enfrentarse a un escenario completamente distinto. Una reconstrucción reveló el pequeño detalle.

Las reconstrucciones del Día D muestran que una estrecha apertura entre las nubes permitió avanzar con la invasión de Normandía.

Las reconstrucciones del Día D muestran que una estrecha apertura entre las nubes permitió avanzar con la invasión de Normandía.

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El Día D, una de las operaciones militares más importantes de la Segunda Guerra Mundial, pudo haber terminado de una manera muy diferente. Nuevas imágenes reconstruidas a partir de registros meteorológicos de 1944 muestran que los Aliados aprovecharon una ventana de buen tiempo mucho más pequeña de lo que se podía imaginar.

Las imágenes fueron elaboradas por científicos de la Universidad de Reading junto con especialistas del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF). Como en 1944 todavía no existían satélites meteorológicos, los investigadores utilizaron antiguos registros y una técnica conocida como reanálisis, que permite completar los espacios entre las mediciones disponibles y reconstruir cómo se encontraba la atmósfera en un momento determinado.

El Día D dependió de una pequeña apertura entre las nubes

La reconstrucción muestra una enorme cobertura de nubes sobre Gran Bretaña y buena parte del canal de la Mancha durante el 6 de junio de 1944. Sin embargo, sobre el sur de Inglaterra y sectores del norte de Francia comenzó a aparecer una apertura que terminó siendo decisiva para que barcos, aviones y tropas pudieran avanzar hacia Normandía.

El Día D había sido programado para el 5 de junio de 1944, pero el mal tiempo obligó a postergar el desembarco durante 24 horas.

El Día D había sido programado para el 5 de junio de 1944, pero el mal tiempo obligó a postergar el desembarco durante 24 horas.

El panorama había sido mucho peor apenas unas horas antes. La invasión estaba prevista originalmente para el 5 de junio, pero las malas condiciones meteorológicas llevaron al capitán James Stagg a recomendarle al general Dwight D. Eisenhower que postergara el operativo. Finalmente, el desembarco comenzó al día siguiente, cuando el clima ofreció una oportunidad algo mejor, aunque todavía lejos de las condiciones ideales que buscaban los mandos militares.

Cerca de 160.000 soldados estadounidenses, británicos y canadienses cruzaron el canal de la Mancha rumbo a las costas de la Francia ocupada. Las condiciones meteorológicas no solamente afectaban a los barcos: demasiadas nubes podían reducir la efectividad de la aviación aliada, mientras que los fuertes vientos complicaban el lanzamiento de paracaidistas y el movimiento de las embarcaciones.

Unas pocas horas pudieron cambiar el resultado del Día D

Para Ed Hawkins, científico de la Universidad de Reading que participó de la reconstrucción, el nuevo material permite dimensionar hasta qué punto el Día D estuvo condicionado por el clima. Las tropas avanzaron después de varios días de tormentas y justo cuando comenzaba a abrirse una pequeña ventana de mejores condiciones.

Según el investigador, haber intentado la operación un día antes o incluso con unas pocas horas de diferencia podría haber frenado la invasión. Las imágenes reconstruidas muestran justamente ese estrecho margen: gran parte de la región continuaba cubierta por nubes mientras el sector elegido para el desembarco comenzaba a despejarse.

Los datos también coinciden con los reportes que sobrevivieron de aquella jornada. El primer informe meteorológico recibido desde las playas de Normandía describió condiciones mayormente soleadas y viento del noroeste. No era el escenario perfecto, pero sí una oportunidad suficiente para poner en marcha una operación que terminaría siendo decisiva para la liberación de Europa occidental.