Huevos blancos vs. marrones: qué cambia realmente entre uno y otro
Aunque muchas personas asocian el color de los huevos con su calidad, la diferencia entre blancos y marrones tiene una explicación mucho más simple.
El color de los huevos depende de la raza de la gallina y no de su valor nutricional. Foto: Shutterstcok
En las góndolas del supermercado, los huevos blancos y marrones suelen convivir con diferencias de precio que generan dudas. Muchas personas creen que el color de la cáscara determina la calidad, el sabor o el valor nutricional, pero lo cierto es que la explicación es mucho más simple y tiene que ver con el origen de la gallina.
La verdadera diferencia entre los colores
La diferencia principal entre huevos blancos y marrones está en la raza de la gallina que los pone. Las gallinas de plumaje blanco y lóbulos de las orejas claros suelen producir huevos blancos, mientras que las de plumaje más oscuro y lóbulos rojizos tienden a poner huevos marrones. Es decir, el color no depende de la alimentación ni del nivel de frescura, sino de una característica genética.
En términos nutricionales, no existen diferencias significativas. Tanto los huevos blancos como los marrones aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas como la A, D y del complejo B, además de minerales esenciales. El sabor tampoco cambia por el color de la cáscara, sino que puede variar según la dieta del animal o el sistema de producción.
Entonces, ¿por qué a veces los huevos marrones son más caros? En algunos casos, las gallinas que los producen son de mayor tamaño y requieren más alimento, lo que incrementa los costos de producción. Sin embargo, esto no implica que sean más saludables o de mejor calidad.
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En este sentido, al momento de elegir entre huevos blancos o marrones, el color no debería ser el factor decisivo. Lo más importante es verificar la fecha de vencimiento, las condiciones de conservación y el tipo de producción, ya que esos aspectos sí influyen en la calidad del producto.