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¿Horno eléctrico o microondas?: cuál gasta menos

El horno eléctrico, una opción popular en la cocina, demanda más tiempo y energía para calentar alimentos en comparación con el microondas.


A la hora de recalentar un plato de comida, las opciones que aparecen en cualquier cocina son el microondas y el horno eléctrico. Sin embargo, aunque ambos cumplen con el objetivo de elevar la temperatura de los alimentos, lo hacen bajo lógicas diferentes.

Mientras que un equipo microondas promedio de 900 W resuelve la tarea en apenas 5 minutos, un horno eléctrico de 2.000 W demanda cerca de 20 minutos si se contabiliza el tiempo previo de calentamiento de la cámara.

Diferencias entre el horno eléctrico y el microondas

Esta diferencia cronológica es el factor que inclina la balanza económica a favor del primero, consolidándose como la opción más eficiente para el bolsillo, aunque no necesariamente como el reemplazo definitivo para las recetas más exigentes.

El horno eléctrico. vs. microondas. Fuente: Shutterstock.

La brecha en el consumo energético entre ambos aparatos puede alcanzar hasta un 70% en tareas cotidianas equivalentes. La explicación científica radica en el funcionamiento interno del microondas, cuyo núcleo es el magnetrón, un componente que transforma la electricidad en ondas electromagnéticas a una frecuencia de 2.45 GHz.

Estas ondas no calientan el aire ni la estructura del electrodoméstico; en cambio, penetran directamente en la comida, forzando a las moléculas de agua, azúcares y grasas a vibrar millones de veces por segundo. La fricción resultante genera calor de adentro hacia afuera de manera inmediata.

Por el contrario, el horno eléctrico se basa en el efecto Joule: la corriente pasa a través de resistencias metálicas hasta ponerlas al rojo vivo. Este sistema requiere primero calentar todo el aire ambiental dentro del cubículo para que, por convección, el calor se transfiera a la superficie del alimento y avance lentamente hacia el centro. Este proceso demanda energía constante mucho antes de que la comida comience a cocinarse.

Ejemplos

  • Recalentar un plato de 450 gramos: En el microondas toma unos 5 minutos con un gasto estimado de 0.075 kWh, mientras que el horno eléctrico precisa cerca de 25 minutos (con precalentamiento incluido), elevando el consumo a unos 0.625 kWh.
  • Preparaciones específicas: Tareas como descongelar una pechuga de pollo o hacer brócoli al vapor se resuelven en el microondas en menos de 8 minutos con un consumo mínimo (alrededor de 0.120 kWh), mientras que hornear una pizza o asar un pollo entero en el horno eléctrico requiere entre 30 y 75 minutos de encendido continuo, empujando el consumo general entre los 0.750 kWh y los 2.500 kWh.

A pesar de su innegable ventaja operativa, el microondas esconde un punto débil en el rendimiento energético: el consumo fantasma. Los modelos actuales mantienen encendidos de forma permanente relojes LED y pantallas táctiles. Este estado de espera (standby) demanda entre 2 y 5 W por hora, lo que de manera silenciosa puede representar un extra de entre 15 y 35 kWh anuales en la factura de luz sin haber cocinado nada. La recomendación de los especialistas para anular este goteo de dinero es utilizar zapatillas o multicontactos con interruptor para cortar el paso de corriente por completo cuando el aparato no esté en uso.