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Frente a su marido: el día que Julio Iglesias conquistó la mirada de Nancy, la esposa de Ronald Reagan

Julio Iglesias es, fue, y será un eterno seductor.

En marzo de 1984 en el Salón Este de la Casa Blanca se escuchó por primera vez: “Ladies and gentleman: Mister Julio Iglesias". Esta presentación produjo aplausos en la concurrencia a la cena que ofrecían en ese momento Ronald y Nancy Reagan al presidente de Francia François Mitterrand.

Julio interpretó esa noche un repertorio con clásicos en español y guiños al inglés y francés. De esta manera Julio Iglesias el hombre de la leyenda subía el primer peldaño de la escalera que lo llevaría a explorar los pasos que dio, para conseguir llegar a ser el número uno en los mercados anglosajones, los más complicados para un cantante latino. Esta presentación ante el presidente de Estados Unidos Ronal Reagan y su esposa Nancy y el presidente de Francia François Mitterrand le abrió muchas puertas a posteriori que Julio supo aprovechar muy bien. Pero además quedaría en la memoria de los asistentes por una particularidad.

Anteriormente Julio Iglesias había cantado por primera vez en el Carnegie Hall de Nueva York en el año 1974. En aquel momento algunos visionarios apuntaron que él sería el próximo ídolo latino, y no se equivocaron por todo lo que vino después en la carrera del cantante.

Julio Iglesias a partir de este momento se trazaría un plan que le llevó a instalarse en Miami en 1978, para conseguir en los Estados Unidos el mismo éxito que había tenido en el resto del mundo. Cabe destacar que Julio trabajó incansablemente para conseguir ese tan ansiado lugar y demostrar a los demás que se podía ser un número uno y no cantar en inglés.

La canción “Me va, me va” está plagada de anécdotas, algunas inéditas hasta ahora, que también incluye esa faceta de Julio Iglesias como latin lover. En la letra de esta canción menciona relaciones amorosas, historias -algunas fugaces y otras no- que forjaron esa imagen de seductor que siempre lo ha acompañado.

Imagen: Facebook

Es por ello que se definió a sí mismo diciendo: "Yo soy un flirteador, yo he nacido para flirtear, pero no es que lo tenga estudiado, es que lo tengo natural". En concordancia con esta fama de seductor que lo precede, muchos de los presentes aquella noche en la Casa Blanca afirman que en el momento en que puso un pie adentro, Julio Iglesias se llevó toda la atención; pero muy particularmente quien no podía despegar sus ojos del canatante era Nancy Reagan. Afortunadamente Iglesias hizo una buena lectura de lo peligrosa que podía resultar la situación y no intentó aventurarse en una conquista sobre la esposa del presidente Ronald Reagan. O al menos eso es lo que se sabe.

Imagen: HOLA! 1984