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Farinata de garbanzos: aperitivo saludable y crujiente

Aprende paso a paso y fácimentente a preparar una deliciosa farinata con nuestra receta favorita e imbatible ¡a cocinar!

La farinata es un plato tradicional italiano que destaca por su sencillez y sabor. Originaria de la región de Liguria, esta especialidad ha ganado popularidad no solo en Italia sino también en otras partes del mundo, donde se la conoce con diferentes nombres, como "socca" en la región de Niza, Francia. La farinata es una torta delgada y crujiente elaborada principalmente con harina de garbanzos, agua, aceite de oliva y sal. A menudo se aromatiza con hierbas como el romero, lo que le otorga un carácter distintivo.

Se dice que la farinata se originó cuando marineros genoveses accidentalmente mezclaron harina de garbanzos con agua de mar en una tormenta. Para no desperdiciar la mezcla, la dejaron secar al sol, creando una versión primitiva de la actual farinata. Fuente: Shutterstock

Este plato es un excelente ejemplo de la cocina italiana de la "cucina povera", que aprovecha ingredientes humildes para crear algo delicioso y satisfactorio. La harina de garbanzos, rica en proteínas y fibra, aporta un sabor terroso y una textura única que distingue a la farinata de otras preparaciones a base de harina. Su preparación es relativamente sencilla, lo que la convierte en una opción ideal tanto para cocineros principiantes como para aquellos con más experiencia.

Tradicionalmente, la farinata se cocina en hornos de leña sobre una gran sartén de cobre o hierro fundido, lo que le da un toque crujiente y dorado. Se sirve caliente, generalmente como aperitivo o acompañamiento, aunque también puede disfrutarse sola, acompañada de un buen vino. ¡Vamos a la receta!

En Niza, Francia, existe una versión similar conocida como "socca". Aunque es casi idéntica en ingredientes, la socca se cocina ligeramente más delgada y se sirve como snack callejero. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

250 g de harina de garbanzos, 750 ml de agua, 60 ml de aceite de oliva virgen extra, 10 g de sal marina fina, 1-2 ramitas de romero fresco (opcional), pimienta negra.

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, tamiza los 250 g de harina de garbanzos para evitar grumos. Esto es importante para asegurar una textura suave en la masa.
  2. Agrega los 10 g de sal marina fina a la harina tamizada y mezcla bien.
  3. Poco a poco, añade los 750 ml de agua al bol, batiendo constantemente con un batidor de mano o un tenedor. Es crucial incorporar el agua lentamente para evitar que se formen grumos en la masa.
  4. Una vez que todo el agua esté incorporada, sigue batiendo hasta que la mezcla sea completamente homogénea y líquida. La masa debe tener la consistencia de una crema ligera.
  5. Deja reposar la masa a temperatura ambiente durante al menos 4 horas. Este reposo permite que la harina de garbanzos se hidrate por completo y que los sabores se mezclen bien.
  6. Precalienta el horno a 250°C. Es fundamental que el horno esté bien caliente antes de introducir la farinata.
  7. Mientras el horno se calienta, prepara una bandeja grande para hornear, preferiblemente de hierro fundido o de aluminio. La bandeja debe ser plana y tener bordes bajos.
  8. Vierte 30 ml de aceite de oliva virgen extra en la bandeja y distribúyelo uniformemente para cubrir toda la superficie. Esto ayudará a que la farinata no se pegue y a que tenga una textura crujiente en los bordes.
  9. Pasado el tiempo de reposo, vuelve a batir la masa brevemente y añade los 30 ml restantes de aceite de oliva virgen extra. Mezcla bien. Vierte la masa en la bandeja preparada, asegurándote de que quede uniformemente distribuida. Si decides usar romero, esparce las ramitas o las hojas finamente picadas sobre la masa.
  10. Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante unos 20-30 minutos, o hasta que la farinata esté dorada y crujiente en los bordes. La parte superior debe estar ligeramente dorada y la masa debe ser firme al tacto.
Aunque la versión clásica lleva solo harina de garbanzos, agua, aceite de oliva y sal, en algunas regiones de Italia se añaden ingredientes como cebolla, queso, o incluso chorizo, creando variantes únicas de este plato. Fuente: Shutterstock

Una vez horneada, retira la farinata del horno y deja enfriar ligeramente antes de cortarla en porciones. Espolvorea un poco de pimienta negra recién molida por encima si lo deseas. Sirve la farinata caliente o a temperatura ambiente, acompañada de una ensalada fresca o como parte de una tabla de antipasti. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.