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Falafel tradicional: historia, recetas y consejos para hacerlo en casa

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar un delicioso falafel con nuestra receta favorita e imbatible ¡manos a la obra!

El falafel es uno de los platillos más representativos de la cocina árabe y del Medio Oriente, reconocido por su sabor delicioso y su textura crujiente por fuera y suave por dentro. Tradicionalmente, el falafel se elabora a partir de garbanzos o habas secas, que se mezclan con hierbas frescas, especias aromáticas y ajo, formando pequeñas bolitas o croquetas que luego se fríen hasta dorarse. Aunque sus orígenes exactos son objeto de debate, muchos creen que el falafel proviene de Egipto, donde se consumía originalmente durante el Cuaresma como una alternativa vegetal a la carne. Con el tiempo, se expandió por toda la región, adoptando variaciones locales en países como Líbano, Siria, Israel y Palestina.

Aunque muchos creen que el falafel es originario de Egipto, también se disputa su origen entre Israel, Palestina y otros países del Medio Oriente, donde cada región tiene su versión del plato. Fuente: Shutterstock

Este plato se ha ganado una enorme popularidad en todo el mundo, especialmente como una opción de comida vegetariana o vegana, debido a su alto contenido de proteínas y su delicioso sabor. El falafel se suele servir en pan pita, acompañado de una mezcla fresca de verduras y salsa tahini, o en forma de plato junto a arroz y ensaladas. Su versatilidad y accesibilidad lo han convertido en un favorito en los menús de restaurantes y puestos de comida rápida en muchos países. ¡Vamos a la receta!

El falafel fue originalmente creado como una alternativa vegetal para las personas que no comían carne durante la Cuaresma, especialmente en Egipto, donde se utilizaban habas en lugar de garbanzos. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para el falafel: 250 g de garbanzos secos (no usar garbanzos en conserva), 1 cebolla mediana (aproximadamente 100 g), picada finamente, 3 dientes de ajo (aproximadamente 15 g), picados finamente, 1 taza de perejil fresco (aproximadamente 30 g), picado, 1/2 taza de cilantro fresco (aproximadamente 20 g), picado, 2 cucharaditas de comino molido (aproximadamente 5 g), 1 cucharadita de cilantro molido (aproximadamente 2 g), 1/2 cucharadita de cayena o pimentón picante (opcional, según preferencia), 1 cucharadita de sal (aproximadamente 5 g), 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio (aproximadamente 2 g), 2 cucharadas de harina de trigo (aproximadamente 15 g), o harina de garbanzo si prefieres una opción sin gluten, Agua (aproximadamente 100-150 ml, dependiendo de la textura), aceite vegetal (para freír, suficiente para sumergir las bolitas de falafel).

Para la salsa Tahini: 3 cucharadas de tahini (pasta de sésamo, aproximadamente 45 g), 1 cucharada de jugo de limón (aproximadamente 15 ml), 1 diente de ajo (opcional, picado finamente), agua (para diluir, aproximadamente 2-3 cucharadas), sal al gusto.

 

Procedimiento

  1. Coloca los garbanzos en un bol grande y cúbrelos con agua fría. Deja que los garbanzos se remojen durante al menos 12 horas o toda la noche. No utilices garbanzos en conserva, ya que la receta requiere la textura de los garbanzos secos para formar las bolitas de falafel.
  2. Una vez que los garbanzos estén bien remojados y hayan duplicado su tamaño, escúrrelos y sécalos ligeramente con un paño limpio. Coloca los garbanzos en un procesador de alimentos. Añade la cebolla picada, los dientes de ajo, el perejil, el cilantro, el comino, el cilantro molido, la cayena (si la usas), la sal y el bicarbonato de sodio. Procesa hasta obtener una mezcla gruesa y homogénea. Si la mezcla está demasiado seca, añade un poco de agua (una cucharada a la vez) hasta obtener una consistencia pegajosa pero manejable.
  3. Agrega la harina a la mezcla y revuelve bien para que se integre. Usa tus manos para formar pequeñas bolitas (aproximadamente del tamaño de una nuez) o pequeñas croquetas alargadas. Coloca las bolitas en una bandeja y refrigera durante 30 minutos para que se endurezcan ligeramente.
  4. Calienta suficiente aceite vegetal en una sartén profunda o en una freidora a unos 180°C. Con cuidado, coloca las bolitas de falafel en el aceite caliente, no las pongas todas a la vez para evitar que se peguen entre sí. Fría las bolitas durante unos 3-4 minutos o hasta que estén doradas y crujientes por fuera. Utiliza una espumadera para sacar el falafel y colócalo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Prepara la salsa tahini

  1. Mientras el falafel se cocina, prepara la salsa tahini. En un bol pequeño, mezcla el tahini con el jugo de limón, el ajo picado (si lo deseas), y una pizca de sal. Agrega agua poco a poco hasta obtener una consistencia suave y cremosa. Ajusta la sal y la cantidad de agua según tu preferencia.
Durante siglos, el falafel fue un alimento básico en la dieta de muchas personas en el Medio Oriente, especialmente en comunidades pobres debido a su bajo costo y su alto valor nutricional. Fuente: Shutterstock

Sirve el falafel caliente acompañado de la salsa tahini. Puedes colocarlo en un pan pita con verduras frescas como tomate, pepino, lechuga, cebolla morada, y un toque de salsa tahini por encima.

El falafel también se puede congelar antes de freírlo. Simplemente colócalo en una bandeja y congélalo, luego transfiérelos a una bolsa de congelación para almacenarlos. Cuando desees comerlos, solo fríelos directamente desde el congelador. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.