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Estufa eléctrica: cuántas horas conviene encenderla para calefaccionar sin disparar la factura de luz, según los especialistas

Los especialistas advierten sobre el consumo desmedido de la estufa eléctrica si se supera el tiempo recomendado de uso.


Frente a las bajas temperaturas, los caloventores y las estufas eléctricas suelen ser los aliados inmediatos en el hogar gracias a su capacidad de generar calor al instante. Sin embargo, su elevado consumo de potencia aumenta la factura de electricidad.

Cuántas horas usar la estufa

Frente a este escenario, los expertos en ahorro energético aclaran que el objetivo no es pasar frío, sino aplicar un uso estratégico del recurso. Con pequeños ajustes de tiempo y hábitos simples de aislamiento, es posible conservar el confort térmico cuidando el bolsillo.

El consejo de los expertos para ahorrar en la factura de la luz.

De acuerdo con las recomendaciones del sector, una estufa eléctrica no debería funcionar de forma continua por más de 3 o 4 horas diarias por ambiente. Superar ese umbral incrementa exponencialmente el gasto energético de la vivienda.

Para evitar un funcionamiento ininterrumpido, la estrategia más eficiente consiste en efectuar encendidos por intervalos usando el equipo en bloques de 45 a 60 minutos. Además, una vez alcanzado el clima deseado, apagar el aparato o permitir que el termostato automático regule la potencia para sostener la temperatura sin consumir de más.

El rendimiento de la calefacción eléctrica depende en gran medida de las condiciones de la vivienda. Buscar temperaturas extremadamente altas no acelera el calentamiento de los espacios y genera un gasto desproporcionado.

Recomendaciones

Climatizar a 20 °C: Establecer la temperatura en torno a este valor resulta más que suficiente para garantizar el bienestar interior.

Cerrar ambientes en desuso: Mantener abiertas solo las puertas de los cuartos habitados evita que el flujo calórico se disperse hacia sectores vacíos.

Evitar filtraciones: Asegurar puertas y ventanas impide la fuga de aire caliente, permitiendo que la estufa trabaje con menor exigencia durante toda la temporada invernal.