¿Cuál es el sistema eléctrico más eficiente para pasar el invierno?
Ante la suba de las facturas de luz, se renueva el debate sobre cómo climatizar el hogar de forma económica durante el invierno.
Cuál aparato conviene más. Fuente: Shutterstock.
Con la llegada del invierno se renueva un dilema clásico en miles de hogares: cómo mantener ambientes confortables sin que la boleta de energía eléctrica se vuelva impagable. En este contexto los artefactos eléctricos ganan terreno por su practicidad.
Calefaccionar en invierno
Para entender cuál conviene comprar, hay opciones comunes del mercado (estufas halógenas, vitroconvectores y aire acondicionado) para descubrir cuál cuida mejor el bolsillo.

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Conocidas también como estufas halógenas, representan la opción tradicional para salir del apuro. Su lógica es diferente a la de otros sistemas: no calientan el aire del ambiente, sino que emiten radiación infrarroja que impacta de forma directa sobre los objetos o personas situados frente al aparato.
El consumo energético es moderado y oscila entre los 800 y 1200 watts según la cantidad de velas que se enciendan, demandando menos energía que un caloventor convencional. Tienen un radio de acción muy limitado. No sirven para climatizar una habitación entera; el calor se queda estancado donde apunta el equipo y el resto del espacio permanece frío.
En tanto, los paneles y vitroconvectores son una alternativa que ganó mucha popularidad en los últimos años debido a su diseño moderno, su seguridad y su funcionamiento silencioso. Trabajan mediante el principio físico de la convección natural: el equipo calienta el aire que ingresa por sus resistencias, este se vuelve liviano y sube para distribuirse de forma homogénea, mientras que el aire frío baja para reiniciar el ciclo.
En este caso el consumo varía entre los 600 y 1500 watts. El verdadero ahorro viene de la mano de los modelos que incorporan termostato digital o analógico, ya que el aparato se apaga al alcanzar la temperatura deseada y se reactiva solo cuando el ambiente se enfría.
El aire acondicionado en modo calor es el rey indiscutido de la eficiencia. A diferencia de las estufas tradicionales que usan una resistencia para generar calor (proceso que demanda mucha luz), el aire acondicionado utiliza una tecnología que absorbe las calorías del aire exterior y las traslada al interior de la vivienda.
Su eficiencia no tiene competencia. Por cada kilowatt (kW) que consume de la red, devuelve entre 3 y 4 kW de potencia térmica. Esto se traduce en un funcionamiento hasta un 75% más barato en el día a día respecto a cualquier calefactor de resistencia común.

