Esta serie de Netflix es adictiva desde el primer minuto
La serie de Netflix que parece romance y termina siendo otra cosa. Además, tiene un final de episodio algo turbio.
Adictiva.
Netflix cuenta esta historia: un músico, una isla paradisiaca y un festival que prometía ser épico. Lo que parece algo romántico con buena música y paisajes de otro mundo se convierte, en menos de un episodio, en una serie oscura, compleja y difícil de soltar. Imposible no seguir viendo.
Aunque es una historia simple: artista viaja, organiza un festival, se enamora. Pero ahí termina lo predecible. Los conflictos aparecen uno tras otro, cada uno más enredado que el anterior. Algunos generan intriga real, otros se sienten amontonados. El ritmo no siempre es prolijo, pero hay algo que te mantiene ahí.
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Te contamos esta serie
El primer episodio termina con un giro que cambia todo lo que creías entender. No es un final ambiguo ni poético. Es directamente turbio. Y eso, para bien o para mal, hace que sea imposible cerrar la pantalla sin saber qué sigue.
La serie toca temas duros. No es entretenimiento liviano disfrazado de romance. Hay conflictos reales, situaciones incómodas y momentos que no dejan indiferente. Quienes buscan algo fácil de ver tal vez se sorprendan con lo que encuentran.


