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Elimina las manchas de vino y salsa de tus manteles con estos trucos

Estos consejitos te ayudarán a limpiar tus manteles y más en estas fiestas decembrinas.

Eliminar manchas de vino y salsa de los manteles puede parecer una tarea pesada, pero con algunos trucos simples es posible conservarlos "limpiecitos" e impecables en Navidad. Las celebraciones suelen dejar estas marcas indeseadas, pero no hay que preocuparse. 

Una de las manchas más comunes es la de vino tinto. Aunque se impregna en las fibras del tejido hay que actuar rápido. Aplicar sal fina sobre la mancha recién hecha ayuda a absorber el exceso de líquido. Una vez que la sal haya actuado durante unos minutos, enjuaga con agua fría. Este proceso no daña las fibras y facilita la eliminación del pigmento. Para un paso adicional, verter agua con gas directamente sobre la mancha ayuda a disolver los residuos restantes. Si el problema persiste, una mezcla de vinagre blanco y bicarbonato de sodio puede ser la solución. 

No uses agua caliente.

La grasa de las salsas es otro desafío. En estos casos, lo ideal es eliminar el exceso lo antes posible. Usando una cuchara o un cuchillo sin filo, retira con cuidado los restos visibles para evitar que se extiendan. Luego, humedece la zona con agua fría y aplica detergente líquido para platos directamente sobre la mancha. Este tipo de detergente está diseñado para descomponer grasas, lo que lo convierte en una opción ideal. 

Si las manchas están en tejidos más delicados, es importante ser especialmente cuidadoso. En lugar de usar detergentes fuertes, opta por productos más suaves, como jabón neutro o soluciones caseras. Por ejemplo, una combinación de agua tibia con unas gotas de vinagre blanco puede ser una opción efectiva para eliminar manchas sin dañar las fibras. Humedece un paño limpio con esta solución y frota la zona afectada con movimientos circulares. Este método es ideal para preservar la textura y los colores originales del mantel.

El jabón neutro es excelente.

Otro consejo útil es evitar el uso de agua caliente en el primer lavado. El calor puede fijar las manchas, dificultando su eliminación. Siempre es mejor enjuagar con agua fría primero y, si es necesario, repetir el proceso con agua tibia más adelante. Además, es importante leer las etiquetas de los manteles para seguir las recomendaciones del fabricante.