El truco del laurel en las macetas: para qué sirve y por qué lo recomiendan
El laurel, más allá de su uso culinario, se consolida en la jardinería como un repelente natural para proteger tus plantas de insectos y plagas.
El truco de los expertos.
Más allá de su popularidad en la gastronomía, el laurel se ha convertido en un gran aliado dentro del hogar. En el último tiempo ganó terreno en la jardinería y sus hojas son una alternativa sencilla para proteger a las plantas y espantar a diversos insectos.
Laurel para las plantas
La propuesta es ubicar una hoja sobre la tierra de la maceta. La razón de este hábito reside en el aroma penetrante que desprende esta hierba y en la composición de sus aceites esenciales.
De hecho, portales especializados como Gardening Know How catalogan al laurel dentro del grupo de aromáticas capaces de ahuyentar plagas frecuentes gracias a los principios activos que libera de forma natural.
Propiedades y alcance del laurel en la jardinería
El laurel tiene un efecto disuasivo porque tiene sustancias como el eucaliptol y el cineol que le otorgan ese olor tan característico que resulta molesto para varios tipos de insectos, funcionando como una barrera preventiva.
Además, es una herramienta complementaria. Funciona para alejar plagas, pero no soluciona ni erradica una plaga ya instalada. Si la planta está enferma, se deben aplicar remedios específicos.
Aunque al descomponerse se integra a la tierra, el aporte nutricional de una hoja es insignificante, por lo que no cumple la función de un fertilizante.
Paso a paso para su aplicación
- Tomar una hoja seca y disponer sobre la superficie de la tierra evitando dañar o hacer presión sobre las raíces.
- Usar una sola hoja por maceta. Evitar cubrir todo el sustrato con hojas para no alterar la evaporación del agua ni perjudicar el drenaje. El exceso de materia orgánica en espacios reducidos puede generar acumulación indeseada de humedad.