El tesoro escondido de Mendoza para descubrir en verano
Un paisaje imponente, lejos del turismo masivo. La Laguna del Diamante es una joya escondida de Mendoza, ideal para descubrir en verano.
Laguna del Diamante: un tesoro escondido de Mendoza para descubrir en verano
Alf Ponce Mercado / MDZDurante el verano, cuando Mendoza invita a buscar temperaturas más amables en la montaña, la Laguna del Diamante se revela como uno de los secretos mejor guardados de la provincia. A poco más de 200 kilómetros de la ciudad, se esconde uno de los paisajes más impactantes y menos visitados.
Laguna del Diamante: un tesoro escondido de Mendoza para descubrir en verano
Ubicada en el departamento de San Carlos, dentro de un área natural protegida, este espejo de agua de origen glacial sorprende por su color intenso y por el imponente marco de la cordillera que lo rodea.
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El gran protagonista del lugar es el volcán Maipo, cuya silueta se refleja casi a la perfección sobre la superficie de la laguna en los días calmos. Esa imagen, que parece salida de una postal, le da nombre al sitio y convierte al paisaje en uno de los más fotografiados por quienes logran llegar hasta allí. A diferencia de otros destinos mendocinos, el silencio y la sensación de aislamiento siguen siendo parte de su encanto.
Uno de los motivos por los que la Laguna del Diamante sigue siendo poco conocida es su acceso. El camino es de ripio y montaña, por lo que se recomienda llegar en vehículo adecuado o mediante excursiones guiadas. Además, el área no cuenta con servicios turísticos, lo que limita la afluencia masiva de visitantes y ayuda a preservar el entorno natural.
El mejor momento para visitarla es durante el verano, especialmente entre enero y marzo. En esos meses, las rutas suelen estar habilitadas y las condiciones climáticas permiten disfrutar del paisaje sin las restricciones que impone la nieve en otras épocas del año. Aun así, es fundamental informarse antes de viajar y respetar las normas del área protegida.
La experiencia en la Laguna del Diamante es ideal para quienes buscan contacto pleno con la naturaleza. El trekking, la observación del paisaje y la fotografía son las principales actividades, siempre con un enfoque responsable y sin dejar huella. No está permitido acampar libremente ni realizar actividades que alteren el ecosistema.
Es un destino perfecto para viajeros curiosos, amantes de la montaña y para quienes desean descubrir un rincón bellísimo, auténtico y todavía poco explorado de la Argentina.


