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El telescopio espacial James Webb y un impensado hallazgo en una galaxia casi "virgen"

Un nuevo hallazgo del telescopio espacial James Webb apunta a una galaxia casi "virgen” en metales, llamada MPG-CR3, que podría albergar las primeras estrellas del universo y obliga a revisar cómo y cuándo nació la luz en el cosmos.


Desde que se anunció el hallazgo del cometa Atlas, miles de personas volvieron a levantar la vista hacia el cielo nocturno. Ahora, un nuevo hallazgo vuelve a encender la curiosidad: el telescopio espacial James Webb, el instrumento más potente que tiene hoy la humanidad, ayudó a identificar una galaxia que podría esconder nada menos que las primeras estrellas del universo. Los resultados fueron publicados en la revista científica The Astrophysical Journal Letters.

La galaxia se llama MPG-CR3 y está tan lejos que la vemos tal como era hace unos 11.000 millones de años. Lo que la hace especial no es solo la distancia, sino su composición: es extremadamente pobre en metales, es decir, casi no tiene elementos pesados como el oxígeno.

Para los astrónomos, eso es una pista clave de que allí podrían vivir las esquivas estrellas de "población III", consideradas las primeras estrellas que se encendieron tras el Big Bang.

¿Qué encontraron exactamente con el telescopio espacial James Webb?

Para entender este hallazgo, primero hay que recordar algo básico: en el universo temprano solo existían hidrógeno y helio. Los demás elementos (como el carbono, el oxígeno o el hierro) se formaron más tarde dentro de las estrellas y se esparcieron cuando esas estrellas murieron y explotaron como supernovas. Por eso, las primeras estrellas debían ser "limpias" de metales.

El equipo liderado por la astrónoma Sijia Cai, de la Universidad de Tsinghua, combinó datos del telescopio espacial James Webb, del Very Large Telescope (VLT) y del Telescopio Subaru. Analizando la luz de MPG-CR3, vieron que las huellas de hidrógeno y helio eran muy claras, mientras que casi no aparecían metales pesados. La metalicidad máxima que calcularon es de apenas el 0,7 % de la del Sol, lo que convierte a esta galaxia en una de las más pobres en metales conocidas hasta ahora.

nebulosa roja

La galaxia MPG-CR3, casi sin metales, se convirtió en el hallazgo que podría reescribir lo que sabemos sobre el nacimiento de las primeras estrellas.

Además, los modelos indican que MPG-CR3 es una galaxia "bebé": tendría unos 2 millones de años de edad estelar, algo extremadamente joven en términos cósmicos. Dicho de otro modo, estamos viendo una galaxia que se encendió muy tarde en la historia del universo, pero cuyo gas es casi tan puro como el del principio de todo.

Una galaxia joven en un universo que ya era viejo

Aquí aparece el punto más desconcertante del hallazgo. Los astrónomos esperaban encontrar este tipo de estrellas primigenias en una etapa mucho más temprana del universo, conocida como la "Época de Reionización", que ocurrió durante el primer mil millón de años después del Big Bang. Sin embargo, MPG-CR3 pertenece a lo que se llama el “Mediodía Cósmico”, una época posterior en la que ya habían nacido y muerto muchas estrellas, llenando el espacio con metales.

Entonces, ¿cómo puede ser que esta galaxia siga casi intacta, como si estuviera hecha de material "prístino"? La principal explicación que propone el equipo de Cai es el aislamiento. Según los datos, MPG-CR3 podría estar en una región “subdensa” del espacio: una especie de bolsillo vacío, lejos de otras galaxias. Al estar tan apartada, la nube de gas que dio origen a sus estrellas no se habría mezclado con los restos metálicos de generaciones anteriores.

En palabras simples, mientras el resto del universo ya se mezclaba y reciclaba material estelar una y otra vez, MPG-CR3 habría quedado guardada en un rincón tranquilo, con un gas casi virgen. Cuando finalmente ese gas colapsó y empezó a formar estrellas, lo hizo como si estuviera estrenando el universo otra vez.

Lo que falta confirmar de este hallazgo

Para confirmar por completo que allí viven estrellas de población III, los científicos buscan una señal muy concreta: una línea de emisión de helio llamada Helio II. En los datos actuales esa línea no aparece claramente. El equipo baraja dos posibilidades: que la señal esté tapada por otra fuente de luz en esa parte del espectro, o que simplemente se haya debilitado con el tiempo, algo que puede ocurrir en cúmulos estelares tan jóvenes.

Por eso, los propios autores del trabajo insisten en que hace falta más información antes de cantar victoria definitiva. Sin embargo, incluso con las dudas, el hallazgo ya es importantísimo: MPG-CR3 es la candidata más fuerte que tenemos hoy para albergar estrellas realmente primitivas y demuestra que la formación de este tipo de objetos pudo continuar mucho más tarde de lo que se pensaba. Si se confirma, obligará a ajustar los modelos sobre cómo se encendió la primera luz del cosmos.

En los próximos años, el telescopio espacial James Webb y otros observatorios seguirán apuntando hacia esta galaxia diminuta pero clave. En su luz podría estar escrita una parte fundamental de nuestra propia historia: cómo surgieron las primeras estrellas que, miles de millones de años después, harían posible que existan planetas, vida y personas mirando al cielo y preguntándose de dónde venimos.

Para leer el estudio completo hacé clic acá.