El secreto de una pizza con prosciutto y rúcula perfecta
La pizza con prosciutto y rúcula es una de las combinaciones más refinadas y equilibradas dentro del mundo de las pizzas. Originaria de Italia, esta pizza se destaca por la fusión de sabores entre el prosciutto, un jamón curado de textura delicada y sabor salado, y la rúcula, una hoja verde con un ligero toque picante que aporta frescura. A diferencia de las pizzas tradicionales con abundante queso y salsas espesas, esta receta se enfoca en ingredientes frescos que resaltan por sí mismos.
El secreto de una buena pizza con prosciutto y rúcula radica en la calidad de los ingredientes. El prosciutto, preferiblemente de Parma, se agrega después del horneado para mantener su textura tierna y su sabor inconfundible. La rúcula se incorpora al final para conservar su frescura y su ligero amargor, equilibrando la riqueza del queso y la intensidad del jamón. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa: harina de trigo (500 g), agua tibia (325 ml), levadura seca instantánea (7 g), azúcar (1 cucharadita), sal (1 1/2 cucharadita), aceite de oliva (2 cucharadas).
Para la salsa: tomates triturados (400 g), ajo picado (1 diente), orégano seco (1 cucharadita), albahaca seca (1 cucharadita), sal (1/2 cucharadita), azúcar (1/2 cucharadita), aceite de oliva (1 cucharada).
Para la pizza: queso mozzarella rallado (250 g), queso parmesano rallado (50 g), prosciutto en lonchas (100 g), rúcula fresca (50 g), aceite de oliva (1 cucharada), pimienta negra molida (al gusto).
Procedimiento
- En un bol grande, mezcla el agua tibia con la levadura y el azúcar. Deja reposar por 10 minutos hasta que la levadura se active y forme espuma. Agrega la harina y la sal, luego incorpora el aceite de oliva. Mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Coloca la masa sobre una superficie enharinada y amasa durante 10 minutos hasta que esté elástica y suave. Forma una bola, colócala en un recipiente ligeramente engrasado y cúbrela con un paño limpio. Deja reposar en un lugar cálido por 1 hora o hasta que duplique su volumen.
- Mientras la masa fermenta, calienta una sartén con aceite de oliva y sofríe el ajo picado por unos segundos. Añade los tomates triturados, el orégano, la albahaca, la sal y el azúcar. Cocina a fuego medio durante 15 minutos hasta que espese. Retira del fuego y deja enfriar.
- Precalienta el horno a 220 °C. Espolvorea harina sobre una superficie limpia y extiende la masa con un rodillo hasta obtener un círculo de aproximadamente 30 cm de diámetro. Transfiere la masa a una bandeja para hornear o una piedra para pizza.
- Extiende una capa delgada de salsa sobre la base, dejando un pequeño borde sin cubrir. Distribuye la mozzarella rallada de manera uniforme y espolvorea el queso parmesano por encima.
- Lleva la pizza al horno y hornea durante 12-15 minutos o hasta que la base esté dorada y el queso burbujeante.
- Retira la pizza del horno y deja reposar por un par de minutos. Coloca las lonchas de prosciutto sobre la pizza caliente y esparce la rúcula fresca encima. Rocía con un poco de aceite de oliva y añade pimienta negra al gusto.
Corta en porciones y sírvela de inmediato. La combinación de sabores y texturas hará de esta pizza una de tus favoritas.
La pizza con prosciutto y rúcula es una opción sofisticada y deliciosa que destaca por su equilibrio de sabores frescos y salados. Siguiendo el paso a paso, podrás degustar una pizza gourmet con ingredientes de calidad y una base crujiente. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

